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Parasaurolophus: la cresta y las pistas de sus fósiles

Parasaurolophus: la cresta y las pistas de sus fósiles

El Parasaurolophus fue un dinosaurio herbívoro con una cresta larga que salía de su cabeza y se extendía hacia atrás. Esa forma lo vuelve fácil de reconocer en muchas ilustraciones. Pero lo más interesante no es solo su aspecto: los fósiles permiten investigar cómo estaba construida la cresta y plantear preguntas sobre su utilidad.

Reconstrucción artística de un Parasaurolophus junto a un lago.
Reconstrucción artística imaginada; los colores y el paisaje no son datos comprobados del animal.

Un dinosaurio de hace millones de años

Vivió durante el Cretácico tardío, hace aproximadamente entre 77 y 73 millones de años, en tierras que hoy forman parte de América del Norte. Sus restos se han encontrado en Canadá y Estados Unidos. Era un dinosaurio de la familia de los hadrosáuridos, a menudo llamados dinosaurios de «pico de pato» por ciertas características de sus mandíbulas.

Comía plantas. Tenía pico y dientes preparados para procesar vegetación. Las reconstrucciones científicas indican que podía desplazarse apoyándose en cuatro extremidades y también adoptar posturas sobre las patas posteriores. No sabemos cómo se comportaba cada individuo en cada momento.

¿De qué estaba hecha la cresta?

La cresta no era un cuerno macizo ni una trompeta pegada al cráneo. Estaba formada por huesos de la cabeza y contenía conductos conectados con las vías nasales. Su forma interna se ha estudiado mediante fósiles, superficies óseas y tomografías, que permiten examinar partes difíciles de observar desde fuera.

Los científicos han descrito distintas especies de Parasaurolophus. Las crestas no son idénticas en todas ellas: algunas aparecen más largas y otras más cortas y curvadas. Además, la cresta cambiaba durante el crecimiento, de modo que una diferencia entre dos fósiles no siempre implica una especie distinta.

¿Para qué servía?

Una hipótesis estudiada es que los conductos de la cresta podían influir en los sonidos producidos por el animal. Los investigadores han elaborado modelos físicos y cálculos a partir de la longitud de esas cavidades, así que existen razones para explorar esa posibilidad.

Eso no significa que hayamos oído la voz real de un Parasaurolophus. Ningún sonido de un animal extinto quedó grabado. Una simulación reproduce lo que un modelo permite imaginar según sus condiciones y supuestos, no una grabación del Cretácico.

También se ha investigado si la cresta funcionaba como una señal visible para reconocer individuos o intervenir en interacciones sociales. Son hipótesis compatibles con su forma llamativa, pero el uso exacto de la cresta no puede comprobarse observando directamente al animal vivo.

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Qué nos cuentan los fósiles y qué no

Un cráneo fósil puede mostrar la posición de huesos, la forma de ciertos conductos y señales de crecimiento. Encontrar otro ejemplar puede ayudar a comparar características y revisar una clasificación anterior. Un estudio de 2013 examinó un ejemplar juvenil mediante tomografía; otro, publicado en 2021, utilizó nuevos restos craneales para revisar la descripción de Parasaurolophus cyrtocristatus.

En cambio, los fósiles no nos dicen directamente qué ruido hacía cada animal, qué color exacto tenía toda su cresta o cómo se comunicaba durante un día común. Las ilustraciones que muestran colores y escenas completas suelen combinar datos científicos con decisiones artísticas.

Actividad: tres tarjetas de investigador

Lee estas afirmaciones y escribe a su lado F si se apoya en restos fósiles, H si es una hipótesis científica sobre su funcionamiento, o I si es una invención sin prueba presentada como certeza.

  1. La cresta contenía conductos que podemos estudiar en ciertos cráneos fósiles.
  2. Es posible que la forma de esos conductos influyera en el sonido.
  3. Todos los Parasaurolophus eran verdes con rayas amarillas.
  4. Existieron ejemplares con crestas de distintas formas y tamaños.
  5. Sabemos con exactitud la canción que cantaban al amanecer.

Soluciones razonadas

  1. F. La anatomía interna se investiga con fósiles y tomografías.
  2. H. Es una posibilidad estudiada mediante modelos, no un sonido grabado.
  3. I. No hay evidencia que permita afirmar ese patrón de color para todos.
  4. F. Hay cráneos y estudios que documentan diferencias de cresta y crecimiento.
  5. I. No existe registro de un canto exacto.

Preguntas con respuestas

¿Era carnívoro? No. Se alimentaba de plantas.

¿La cresta era maciza? No. Tenía conductos internos relacionados con las vías nasales.

¿Vivió al mismo tiempo que las personas? No. Se extinguió muchísimos millones de años antes de que aparecieran los seres humanos.

¿Podemos saber exactamente cómo sonaba? No. Los modelos acústicos permiten estudiar posibilidades y tienen límites.

Investigar dinosaurios es aprender a trabajar con pistas incompletas. Un buen científico puede explicar lo que observó y, a la vez, reconocer qué preguntas siguen abiertas.

Fuentes de consulta

Redacción editorial: Aureliano Vargas.

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