Los tres cerditos: obra de teatro para cinco personajes
Lectura original: https://maestrosypadres.com/los-tres-cerditos-obra-de-teatro-cinco-personajes/
Esta obra propone representar Los tres cerditos en un aula pequeña y con materiales fáciles de manejar. Es un guion original de Aureliano Vargas basado en un cuento tradicional, distinto del cuento narrativo de Los tres cerditos ya publicado en Maestros y Padres.

Duración orientativa: de 7 a 10 minutos, según la velocidad de lectura, las pausas y los cambios de escena. No es una duración cronometrada.
Índice
Ficha de reparto: exactamente cinco papeles hablados
- Narrador: explica dónde ocurre cada escena y cuenta las acciones que no necesitan representarse.
- Cerdito 1: decide hacer una casa de paja.
- Cerdito 2: elige tablas de madera.
- Cerdito 3: prepara una casa de ladrillos.
- Lobo: intenta entrar en las casas, sin tocar a los demás personajes.
Materiales y espacio
Prepara tres fachadas ligeras de cartón, marcadas con dibujos de paja, madera y ladrillos; una tela ligera, colocada desde el principio junto a la fachada de ladrillos, para representar el refugio final; una tarjeta que diga «¡PUM!»; cinta de papel para marcar cinco sitios en el suelo, y cinco copias del guion si se necesitan. Las fachadas pueden ser carteles apoyados sobre una mesa, sin estructuras para entrar dentro.
Usa bordes de cartón redondeados, fija los materiales para que no caigan y deja libre el paso. No hacen falta herramientas, objetos pesados, puertas que se golpeen, fuego ni ventiladores. Para representar el viento, el Lobo solo hace un gesto con los brazos; nadie sopla aire sobre otra persona. Cuando una casa «cae», su dueño baja el cartel o dobla una solapa previamente preparada, sin lanzarla.
Guion teatral de Los tres cerditos
Escena 1. Tres ideas para una casa
(Los tres cerditos permanecen en sus lugares, con las fachadas apoyadas o bajadas. El Narrador lee desde un costado.)
Narrador: En un claro del bosque, tres cerditos decidieron construir casas nuevas. Necesitaban techo antes de la lluvia, pero cada uno imaginaba una solución distinta.
Cerdito 1: Yo voy a usar paja. Es ligera, puedo atarla en pequeños montones y terminaré enseguida. Si trabajo bien esta mañana, por la tarde tendré tiempo para descansar.
Cerdito 2: Mi casa será de tablas de madera. Tengo que medirlas y colocarlas una junto a otra, pero creo que podré hacer una pared firme sin tardar demasiado.
Cerdito 3: Yo prefiero ladrillos. Tendré que ponerlos en orden, uno sobre otro, y revisar que las paredes queden estables. Me llevará más tiempo, pero quiero una casa resistente.
Cerdito 1: ¿No te cansarás de trabajar tanto? Mira, yo ya tengo casi todo preparado. Solo necesito terminar de sujetar el techo y podré sentarme bajo la sombra.
Cerdito 3: Seguro que me cansaré un poco. Puedo descansar por ratos, pero antes quiero asegurarme de que las paredes no se muevan. Así estaré tranquilo cuando haga viento.
Cerdito 2: Cada uno eligió su material. Yo voy a comprobar las tablas antes de terminar. Después podríamos encontrarnos aquí y contarnos cómo nos fue con la construcción.
Narrador: Trabajaron durante el día. Al caer la tarde, sus tres casas estaban terminadas. No sabían que alguien los observaba desde el camino.
(Cada cerdito levanta su cartel. El Lobo permanece a cierta distancia de todos.)
Lobo: Vaya, vaya. Tres casas nuevas en el mismo claro. ¿Conseguiré que alguno me abra la puerta? Empezaré por la de paja.
Escena 2. Dos visitas inesperadas
(El Lobo señala desde su sitio la fachada de paja. Nadie se persigue ni se toca.)
Lobo: ¡Cerdito, cerdito! Abre la puerta. Solo quiero entrar un momento y mirar tu casa por dentro. Prometo que no me quedaré mucho tiempo.
Cerdito 1: No voy a abrir. Te veo desde mi ventana y sé que quieres atraparme. Mejor sigue tu camino.
Lobo: Entonces voy a hacer un viento tan fuerte que tu casa se moverá de un lado a otro. ¡Atención, que se acerca una gran ráfaga!
(El Lobo mueve los brazos sin soplar. Cerdito 1 baja lentamente el cartel de paja.)
Narrador: La casita de paja se desarmó ante la ráfaga. El primer cerdito buscó refugio en la casa de madera de su hermano.
Cerdito 1: ¡Hermano, necesito un lugar seguro! Mi casa era rápida de construir, pero el viento la desarmó. ¿Puedo quedarme contigo mientras buscamos una solución?
Cerdito 2: Claro que sí. Aquí hay sitio para los dos. Quédate conmigo: juntos pensaremos qué hacer.
Lobo: ¡Ahora son dos! Pues abriré la segunda puerta. ¿Me oyen? Quizá si digo por favor me dejen entrar. ¡Por favor, cerditos, abran de una vez!
Cerdito 2: Por mucho que lo pidas, no vamos a abrirte. Sabemos que quieres atraparnos y nos quedaremos a salvo aquí.
Lobo: Parece que tampoco me abrirán esta puerta. Pues probaré con otra ráfaga. ¡A ver si esta casa aguanta!
(El Lobo gira los brazos desde lejos. Cerdito 2 baja el cartel de madera y muestra la tarjeta «¡PUM!» sin hacer ruido.)
Narrador: La casa de madera también cedió. Los dos hermanos pidieron refugio en la casa de ladrillos, que seguía en pie.
Cerdito 2: La madera no bastó esta vez. Hermano, ¿nos dejas quedarnos contigo? Podemos ayudarte a vigilar la puerta mientras pasa el peligro.
Cerdito 3: ¡Claro que sí! Me alegra que estén bien. Mi casa tiene sitio para los tres y las paredes son firmes. Aquí podremos estar seguros.
Escena 3. Una casa firme y un nuevo plan
(El cartel de ladrillos sigue en alto. Cerdito 3 muestra, desde su lugar, la tela que estaba junto a su fachada: representa que los tres hermanos están refugiados en esa casa. Los otros dos carteles permanecen bajados. El Lobo sigue separado.)
Lobo: ¡Qué sorpresa! Ahora los tres están en la casa de ladrillos. He llegado hasta aquí y no pienso irme sin intentarlo. ¿Van a abrirme la puerta?
Cerdito 3: No. Esta puerta está cerrada y no vas a entrar. Puedes llamar cuanto quieras, pero nosotros seguiremos juntos y a salvo detrás de las paredes.
Lobo: Entonces me toca probar mi gran ráfaga. Una, dos y tres… ¡Viento de bosque, muévete con fuerza! ¿Cómo? ¿Por qué no se cae nada?
(El Lobo hace el mismo gesto de antes. Esta vez el cartel de ladrillos permanece en su sitio.)
Cerdito 1: Desde aquí se ve que los ladrillos no se mueven. Me gustaría aprender cómo colocaste cada uno. Yo solo pensé en terminar rápido y no revisé mi techo.
Cerdito 2: Mi casa parecía firme al principio, pero no comprobé todas las uniones. Si volvemos a construirla, quiero dedicar más tiempo a observar qué partes necesitan refuerzo.
Lobo: Quizá haya una abertura en el techo… No, desde aquí no veo cómo entrar. Ya tuve bastante por hoy.
Cerdito 3: Mejor sigue tu camino. Nosotros vamos a preparar un plan para mejorar las otras dos casas.
Lobo: Me voy, entonces. Estas paredes no se dejan convencer y ustedes tampoco. Buscaré algo diferente para mi cena, lejos de este claro.
(El Lobo da media vuelta en su sitio y se queda quieto. Los cerditos mantienen sus lugares.)
Narrador: El lobo se marchó. Los tres cerditos seguían juntos y seguros en la casa de ladrillos. Ya podían hablar sin prisas.
Cerdito 1: Yo puedo recoger la paja que quedó y guardarla para otro uso. Si construimos juntos, tal vez encuentre una tarea que haga bien sin apresurarme tanto.
Cerdito 2: Yo revisaré las tablas y haré un dibujo de la nueva pared. También puedo ayudar a medir los espacios. Así sabremos cuánto material necesitamos antes de empezar.
Cerdito 3: Y yo les mostraré cómo fui colocando los ladrillos. Después escucharé sus ideas, porque ustedes también aprendieron cosas al construir. Podemos combinar nuestras mejores propuestas.
Narrador: Los tres acordaron mejorar las otras casas al día siguiente. Esa noche descansaron, contentos de estar juntos y a salvo. Fin.
Ensayo sencillo para docentes
- Lean todo el guion una vez. Identifiquen cada personaje por el nombre que aparece antes de sus palabras.
- Marquen los cinco lugares y practiquen cuándo se muestran o bajan los carteles y cuándo se despliega la tela. El Lobo ensaya las ráfagas mediante gestos de brazos.
- Ensayen las tres escenas en orden. Se permite leer en voz alta desde el papel, hacer pausas y acortar intervenciones si el grupo lo necesita.
Alternativa sin desplazamientos: los cinco intérpretes permanecen sentados o de pie en lugares fijos. El Narrador cuenta los cambios de refugio; los carteles y la tela muestran qué casas siguen en pie y dónde se reúnen los hermanos dentro de la historia. No hay que mover mobiliario ni compartir físicamente el mismo espacio.
Preguntas de comprensión con respuestas
- ¿Qué material eligió cada cerdito? Cerdito 1 eligió paja; Cerdito 2, madera; y Cerdito 3, ladrillos.
- ¿Qué ocurrió cuando el lobo intentó derribar la casa de ladrillos? La casa permaneció firme y los tres cerditos siguieron seguros.
- ¿Qué decidieron hacer los cerditos al final? Trabajar juntos al día siguiente para mejorar las otras casas.
Actividad de cinco minutos después de actuar
Minuto 1: el grupo identifica qué carteles representaban las tres casas. Minutos 2 y 3: dos participantes comparan, con palabras del guion, por qué una casa resistió y las otras no. Minutos 4 y 5: cada cual propone una tarea imaginaria para mejorar una casa, y el docente anota las ideas en tres grupos: planear, revisar y construir. No hace falta hablar de experiencias personales.
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