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El jardín de las Hespérides: manzanas de oro, guardianes y versiones

El jardín de las Hespérides: manzanas de oro, guardianes y versiones

El jardín de las Hespérides y sus manzanas de oro

En la mitología griega, las Hespérides son figuras femeninas relacionadas con un jardín extraordinario donde se guardan manzanas de oro. Su custodia forma parte de uno de los trabajos de Heracles, llamado Hércules en muchas versiones en español.

Árbol de manzanas doradas junto a un estanque, custodiado por un dragón serpentino, mientras una figura de Heracles lo contempla de espaldas a cierta distancia.
Ilustración imaginaria inspirada en el jardín de las Hespérides de la mitología griega. No representa un paisaje, objeto ni acontecimiento histórico documentado.

La ubicación del jardín y la cantidad de Hespérides cambian entre autores. Por eso esta lectura sigue una fuente concreta, la Biblioteca atribuida a Apolodoro, libro II, 2.5.11. La narración siguiente es una adaptación propia de esa variante, con frases nuevas y sin reproducir el original.

Lectura: el encargo de las manzanas

Heracles había superado trabajos difíciles. Cada vez que terminaba uno, esperaba que el siguiente fuera el último. Pero Euristeo, el rey que le daba las órdenes, tenía otra misión: conseguir las manzanas de oro del jardín de las Hespérides.

Aquello no era como entrar en un huerto conocido. Los caminos eran inciertos, las noticias contradictorias y nadie podía indicarle con seguridad la ubicación de los frutos. Para colmo, la historia decía que un dragón extraordinario custodiaba el lugar junto a las Hespérides. Era necesario encontrar el jardín antes de pensar en regresar.

Heracles emprendió un viaje muy largo. En el camino buscó a Nereo, un ser marino que conocía secretos y lugares apartados. Cuando consiguió que le dijera lo que necesitaba saber, continuó hasta llegar a la región donde estaba Atlas.

Atlas era un personaje gigantesco cuya carga, en el relato, era la bóveda del cielo. No sostenía nuestro planeta sobre sus hombros, como a veces se dibuja en representaciones modernas. Heracles tenía una idea: si Atlas conocía el jardín, quizá pudiera conseguir los frutos.

—Iré por ellos —se ofreció Atlas en esta adaptación—, si tú sostienes mientras tanto mi carga.

Heracles aceptó. Se colocó bajo el enorme peso de la bóveda y esperó. Atlas se alejó y, después de un tiempo, regresó con tres manzanas. Pero no tenía ninguna prisa por volver a su obligación.

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—Llevaré yo mismo los frutos a Euristeo —propuso—. Tú puedes quedarte aquí.

Heracles comprendió el problema. Si Atlas partía, podría pasar una eternidad sin que nadie lo relevase. Así que le pidió algo aparentemente pequeño: que sostuviera el cielo solo un instante, mientras él acomodaba una protección sobre su cabeza para cargar mejor el peso.

Atlas volvió a ocupar su puesto. Heracles tomó las manzanas y se alejó. Había conseguido cumplir la tarea sin quedarse atrapado en una carga que no le pertenecía.

Cuando entregó los frutos, su viaje no terminó con las manzanas guardadas en un palacio. Según Apolodoro, Atenea las devolvió al lugar al que pertenecían. Aquellos objetos extraordinarios no podían quedarse en cualquier sitio.

¿Quiénes vigilaban el jardín?

La versión de Apolodoro menciona a Egle, Eritia, Hesperia y Aretusa entre las Hespérides, junto con un dragón guardián de muchas cabezas. En otras fuentes aparece un grupo distinto de nombres o una cantidad diferente de hermanas. No debemos cambiar una lista por otra sin avisar.

En la traducción consultada, una parte de la escena de Atlas aparece completada editorialmente. Los diálogos de esta adaptación son frases nuestras, no citas literales del texto antiguo.

El propio Apolodoro reconoce otra forma de contar el final: en ella Heracles obtiene las manzanas por sí mismo después de vencer al guardián. En la lectura anterior seguimos la versión del acuerdo con Atlas, no la mezclamos con la segunda.

Personajes y funciones

Personaje Qué hace en la variante leída
Heracles Debe traer las manzanas; busca información y encuentra una salida ingeniosa.
Euristeo Ordena el trabajo.
Atlas Carga la bóveda celeste y busca las manzanas.
Hespérides y dragón Custodian el jardín.
Atenea Devuelve los frutos al final.

Preguntas con soluciones

  1. ¿Qué objeto debía conseguir Heracles?
  2. ¿Por qué necesitaba a Nereo?
  3. ¿Qué sostenía Atlas en la narración?
  4. ¿Cómo evitó Heracles quedarse para siempre con esa carga?
  5. ¿Todas las fuentes cuentan exactamente el mismo final?
Respuestas
  1. Las manzanas de oro.
  2. Para averiguar cómo llegar al jardín.
  3. La bóveda del cielo.
  4. Pidió a Atlas que lo relevase un instante y se marchó con los frutos.
  5. No; el propio Apolodoro incluye una segunda versión.

Para recordar

Las manzanas de oro pertenecen a un mito, no a una expedición histórica. Su interés está en el viaje, la inteligencia de Heracles y las diferencias entre las versiones conservadas.

Fuente consultada

Adaptación y actividades originales: Aureliano Vargas. Mito de la tradición griega, no creación del redactor.

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