El zorro y el conejo: el engaño del zarzal
Lectura original: https://maestrosypadres.com/el-zorro-y-el-conejo-engano-del-zarzal/
Adaptación literaria original de un episodio del ciclo de Brer Rabbit recogido por Joel Chandler Harris en 1880. No es una fábula de Esopo ni una traducción de una versión moderna.

Índice
El zorro y el conejo: el engaño del zarzal
El zorro estaba harto de ver cómo el conejo escapaba siempre por el sendero del monte. Lo buscaba por la mañana, escuchaba sus pasos al atardecer y, cuando parecía tenerlo cerca, solo encontraba huellas que se perdían entre la hierba.
Un día lo sorprendió en una parte estrecha del camino, entre dos piedras grandes. El conejo intentó apartarse, pero el zorro le cerró el paso y logró atraparlo.
—Esta vez no te vas —dijo el zorro—. Ya no me engañarás con tus vueltas.
El conejo miró a un lado y a otro. A pocos pasos había un zarzal, un conjunto espeso de arbustos con espinas. Sus ramas se enredaban formando una pared. Detrás de ellas se abría un paso angosto que el conejo conocía desde pequeño.
El zorro no podía ver ese hueco. Solo distinguía las espinas.
—¿Y ahora qué haré contigo? —preguntó, disfrutando de tener por fin la ventaja.
El conejo dejó caer las orejas. Se quedó callado tanto tiempo que el zorro se acercó para escucharlo.
—Puedes dejarme al pie de aquella piedra —murmuró—. Puedes llevarme lejos del camino. Pero ese montón de ramas… ahí no, por favor.
El zorro siguió la dirección de su mirada y vio el zarzal.
—¿Eso es lo que más te asusta?
El conejo no respondió. Fingió mirar hacia otro lado, como si hubiera dicho demasiado.
El zorro quiso darle el peor susto posible. Sin detenerse a pensar, lo lanzó hacia las ramas espinosas.
Durante un instante solo se oyó el movimiento de las hojas. Después, silencio.
El zorro esperaba encontrar al conejo sin salida. Pero entre los tallos se movió una sombra pequeña, que avanzó por un hueco oculto y apareció al otro lado del zarzal. Las ramas no le cerraban el camino. El conejo conocía un refugio al que el zorro no podía seguirlo.
—¿Cómo has salido? —preguntó el zorro, sin dar crédito a sus ojos.
—Conocía un camino que tú no viste —respondió el conejo desde lejos—. Me preguntaste qué temía, pero no comprobaste si era verdad.
El zorro recorrió el borde del zarzal buscando una entrada y solo encontró espinas. Cuando levantó la vista, el conejo ya estaba a salvo, camino de su madriguera.
Aquella tarde el zorro no consiguió su presa. El conejo, en cambio, aprendió que incluso un plan ingenioso depende de conocer bien el lugar por donde se quiere escapar.
Palabras del cuento
Un zarzal es un lugar con zarzas, arbustos que suelen tener ramas espinosas. El refugio y el paso oculto pertenecen a esta historia de animales que hablan: no son una afirmación sobre cómo se comportan todos los conejos reales.
Cuatro preguntas con respuestas
- ¿Por qué estaba molesto el zorro? Porque el conejo se le escapaba continuamente.
- ¿Qué era el zarzal? Un grupo de arbustos con espinas, cerca del sendero.
- ¿Qué fingió temer el conejo? Que el zorro lo enviara al zarzal.
- ¿Cómo pudo escapar? Conocía un paso oculto entre las ramas que el zorro no había visto.
Actividad: ordena tres momentos
Copia estas frases y escribe en qué orden ocurren: A) el conejo consigue salir por un paso del zarzal; B) el conejo finge tener miedo de las espinas; C) el zorro consigue atraparlo en el camino.
Solución: C → B → A. Primero llega el peligro, después el conejo engaña al zorro y finalmente encuentra la salida.
Para conversar con una persona adulta: el conejo engaña para librarse de una amenaza en una ficción. ¿Por qué eso es distinto de mentir para perjudicar a un compañero? Esta conversación admite respuestas razonadas diferentes; no enseña que toda mentira sea correcta.
De dónde procede el motivo
El episodio del conejo que finge temer un zarzal pertenece al ciclo de Brer Rabbit, ligado a relatos de tradición oral afroamericana del sur de Estados Unidos. Joel Chandler Harris recopiló y reelaboró una versión en Uncle Remus: His Songs and His Sayings (1880), capítulo IV; no inventó toda esa tradición ni hizo una transcripción neutral. Esta adaptación cambia la captura, suaviza las amenazas y utiliza diálogos nuevos.
Para leer otros cuentos, visita la sección de cuentos infantiles.
Fuente de la versión tradicional
- Universidad de Nebraska-Lincoln: edición digital de Uncle Remus (1880), capítulo IV, pp. impresas 29–30.
- Project Gutenberg: Uncle Remus, capítulo IV, transcripción digital contrastada (no facsímil de 1880).
- Biblioteca del Congreso de Estados Unidos: «Animal and Trickster Tales» (tradición oral afroamericana y recopilación por Harris).
