Fábulas de Esopo

La cigarra y la hormiga: fábula adaptada y comprensión

La cigarra y la hormiga es una fábula tradicional sobre dos maneras de vivir el verano y enfrentar el invierno. En esta versión para niños se conserva el contraste entre previsión y despreocupación, y se añaden preguntas para discutir el trabajo y la ayuda.

Ilustración de la cigarra y la hormiga en el campo.

El verano había llenado el campo de flores. Una cigarra cantaba desde una rama baja, a la sombra de un almendro. Le gustaba la música, y cada día inventaba una canción diferente para los animales que cruzaban el camino.

Al pie del árbol, una hormiga caminaba de un lado a otro. Transportaba semillas hasta la entrada de su hormiguero. A veces tenía que detenerse, descansar y volver a comenzar, porque algunas eran más grandes que ella.

—¡Ven a escuchar mi nueva canción! —la invitó la cigarra.

—Me encantaría, pero primero debo guardar alimento —respondió la hormiga—. Cuando llegue el frío no encontraré tantas semillas.

—Falta muchísimo para el invierno —dijo la cigarra, mirando el cielo despejado—. Hoy hace un día precioso.

La hormiga continuó su camino. La cigarra siguió cantando y, durante algunas semanas, todo pareció darle la razón. Había hojas frescas y pequeños insectos por todas partes. Cada jornada resultaba agradable.

Pero las tardes empezaron a acortarse. El viento perdió su tibieza, aparecieron las primeras lluvias y la cigarra descubrió que ya no podía conseguir alimento con la misma facilidad. Intentó buscarlo en varios lugares, sin éxito.

Una mañana, temblando de frío, llegó al hormiguero y llamó a la entrada.

—Buenos días. Sé que guardaste comida durante el verano. ¿Podrías compartir un poco conmigo? Estoy hambrienta.

La hormiga salió y reconoció a su vecina.

—Recuerdo que te invité a prepararte —contestó—. ¿Qué hiciste durante tantos días?

—Canté —admitió la cigarra—. Pensé que siempre habría flores y sol. Me equivoqué.

¿Te gustó? Compártelo para ayudarnos a seguir publicando gratis.

La hormiga permaneció callada un momento. Había trabajado mucho para conseguir esas semillas, pero tampoco quería dejar a la cigarra sola en el frío.

—Puedo darte una ración para hoy —dijo al fin—. Y si quieres, mañana podemos pensar en cómo conseguir alimento para los próximos días. Necesitaremos organizarnos.

La cigarra agradeció la comida. Al día siguiente se reunió con la hormiga y otros animales del campo. Unos conocían lugares protegidos donde buscar semillas. Otros sabían guardar pequeñas reservas sin desperdiciarlas. La cigarra ayudó a recorrer los caminos, encontró frutos secos bajo las hojas y aprendió a separar lo que podían comer de lo que no servía.

En las noches difíciles, cuando el viento soplaba contra las paredes del hormiguero, la cigarra también cantaba para sus nuevos compañeros. Descubrió que su música podía acompañarlos, pero no reemplazaba el alimento que necesitaban.

Cuando la primavera volvió, la cigarra reservó una parte de cada día para sus canciones y otra para preparar lo que vendría después. La hormiga, por su parte, aprendió a detenerse de vez en cuando y disfrutar de una melodía bajo el árbol.

—¿Ves? —dijo la cigarra una tarde—. Se puede trabajar y cantar.

—Sí —respondió la hormiga—, siempre que no olvidemos lo importante.

Adaptación libre de la fábula tradicional atribuida a Esopo. Existen versiones más severas en las que la hormiga no comparte su comida; aquí se propone un final pensado para conversar sobre previsión y solidaridad.

Preguntas para comprender y pensar

  1. ¿Qué hacía la cigarra durante el verano? ¿Qué hacía la hormiga?
  2. ¿Qué cambió cuando llegó el invierno?
  3. ¿Qué error reconoce la cigarra?
  4. ¿Ayudar a alguien significa que no deba aprender de sus decisiones?
  5. ¿Por qué la música de la cigarra no podía reemplazar las semillas?

Respuestas orientativas

  1. La cigarra cantaba y disfrutaba del buen tiempo; la hormiga reunía y guardaba alimento.
  2. Hizo frío y disminuyó la comida disponible en el campo.
  3. Que pensó que el verano y los alimentos durarían siempre.
  4. No. La hormiga ayuda, pero ambas buscan un plan para el futuro.
  5. Porque una canción puede alegrar, pero no satisface el hambre.

Actividad: dibuja o escribe un horario imaginario de la cigarra para una mañana de primavera. Incluye tiempo para alimentarse, guardar provisiones, descansar y cantar. Explica por qué elegiste ese orden.

Si te interesan otras historias sobre la preparación para el invierno, puedes leer La hormiga y el escarabajo, una fábula diferente.

Ejemplo de horario para una mañana: de 8:00 a 8:30, la cigarra busca y come alimento; de 8:30 a 9:00, guarda provisiones; de 9:00 a 9:20, descansa; y de 9:20 a 10:00, canta. Primero atiende la comida y las reservas y después dedica tiempo al descanso y a la música. Otros horarios bien razonados también son válidos.

Adaptación y actividades: Aureliano Vargas. Origen: fábula atribuida a Esopo; el desenlace solidario de esta versión es una variación editorial.

Categorías

Quizás te interese:

DESCARGA GRATIS 20 CUENTOS INFANTILES

CLIC para DESCARGAR GRATIS