El Laboratorio (Ciencia para Niños)

El sentido del olfato para niños: cómo reconocemos los olores

El sentido del olfato para niños: cómo reconocemos los olores

Al reconocer el aroma de una mandarina, la nariz y el cerebro trabajan juntos. El olfato detecta ciertas moléculas presentes en el aire y permite interpretar sus señales. ¿Qué recorrido sigue esa información?

¿Cómo empieza el recorrido?

Al respirar, algunas moléculas olorosas alcanzan una zona alta de la nariz. Allí hay neuronas receptoras olfativas: células especializadas en detectar señales químicas y conectadas con el sistema nervioso.

Los receptores responden a características de las moléculas. Un olor puede activar una combinación de receptores, y un tipo de receptor puede intervenir en distintos olores. El NIDCD explica cómo esas combinaciones ayudan a distinguirlos.

Para imaginar una combinación, piensa en una palabra formada por letras. Las mismas letras pueden aparecer en palabras distintas. Es una comparación para aprender: los olores no están escritos con letras dentro de la nariz.

De la nariz al cerebro

Cuando se activan las neuronas receptoras, producen señales nerviosas. Estas llegan al bulbo olfatorio, una estructura que participa en su organización, y continúan hacia otras zonas del cerebro. El cerebro procesa la información y la relaciona con experiencias anteriores.

La explicación del recorrido de una señal olfativa distingue las moléculas del olor y las señales nerviosas. No es necesario que una mandarina ni sus trozos viajen al cerebro: lo que se transmite por las conexiones nerviosas es información.

Podemos resumir el recorrido así: moléculas olorosas → receptores de la nariz → señales hacia el bulbo olfatorio → procesamiento en el cerebro. Es un esquema escolar simplificado.

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Oler también ayuda a reconocer alimentos

Al comer, algunas moléculas de los alimentos pueden llegar a la zona olfativa por una vía que comunica la parte posterior de la boca con la nariz. Por eso el olfato participa en lo que llamamos sabor, junto con otras sensaciones.

Gusto y olfato son sentidos diferentes. «Dulce» describe una cualidad gustativa; el aroma de una mandarina aporta otro tipo de información.

La nariz no es un detector de todos los peligros

Que algo huela bien no demuestra que sea seguro. Tampoco la ausencia de olor garantiza seguridad. El monóxido de carbono, por ejemplo, es un gas peligroso que no tiene olor, como explican los CDC.

No acerques la nariz a productos de limpieza, recipientes desconocidos o sustancias que puedan ser peligrosas. Nunca hay que mezclarlos ni olerlos para identificarlos. Ante un recipiente dudoso, avisa a una persona adulta. Para aprender el recorrido del olfato podemos trabajar con palabras, sin hacer una prueba de exposición.

Actividad resuelta: repara el mensaje de Nora

Consigna. Nora escribe una explicación imaginaria: «Un trocito de mandarina entra en mi cerebro. Allí una única célula guarda todos los olores. Si una botella no huele, puedo abrirla y usarla». Encuentra los tres errores y sustituye cada frase por otra correcta. No necesitas alimentos ni botellas para resolverla.

Solución. Primera corrección: «Moléculas olorosas pueden activar receptores de mi nariz; las células envían señales nerviosas». Segunda: «Los olores se reconocen mediante combinaciones de señales y su procesamiento, no con una única célula que los guarde todos». Tercera: «La falta de olor no demuestra seguridad; pediré ayuda adulta si no conozco el contenido».

Comprueba el recorrido. Ordena estas tarjetas de texto: A, cerebro que procesa; B, moléculas olorosas; C, receptores nasales; D, bulbo olfatorio. El orden correcto es B, C, D, A. Se admiten correcciones redactadas con otras palabras si conservan las tres ideas.

Cinco preguntas con respuesta

  1. ¿Dónde están los receptores olfativos? En una zona de la parte alta de la nariz.
  2. ¿Qué envían las neuronas? Señales nerviosas.
  3. ¿Un receptor reconoce necesariamente un único olor? No; intervienen combinaciones de respuestas.
  4. ¿Participa el olfato al comer? Sí; contribuye al sabor que percibimos.
  5. ¿Algo sin olor es siempre seguro? No; hay peligros que no se detectan oliendo.

Tres ideas para recordar

  • La nariz detecta señales químicas y el cerebro las interpreta.
  • Reconocer olores requiere combinar información.
  • No uses tu olfato para comprobar la seguridad de una sustancia.

Fuentes consultadas

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