Cuentos Infantiles

Cuento de las emociones para niños: El jardín de los cuatro colores

Un cuento para conversar sobre alegría, enojo, tristeza y miedo. Mateo descubre que puede sentir cosas diferentes y pedir compañía cuando la necesita.

El jardín de los cuatro colores

En el pueblo de Colores vivía Mateo, un niño despierto al que le gustaba cuidar su pequeño huerto de flores. Cada mañana, las flores de su jardín amanecían con un color diferente según el viento que soplaba en su corazón.

La flor amarilla de la Alegría

Cuando Mateo jugaba a la pelota con sus amigos o terminaba un dibujo divertido, en su jardín brotaban margaritas amarillas resplandecientes. Sentía cosquillas en la panza y ganas de saltar y cantar. La alegría le daba energía para compartir sus juguetes y llenar la casa de carcajadas.

La flor roja del Enojo

Un martes por la tarde, su torre de bloques de madera se cayó porque alguien tropezó con ella sin querer. Mateo sintió que las mejillas se le ponían calientes como dos brasas y sus puños se apretaban con fuerza. En su jardín apareció un clavel rojo fuego con hojas picantes.

Su abuela se sentó a su lado y le dijo con voz tranquila:

—El enojo es como el fuego de una estufa, Mateo. Nos avisa de que algo nos parece injusto o nos dolió. Si quieres, podemos respirar despacio y quedarnos aquí un momento. Cuando estés listo, te ayudo a reconstruir la torre.

La flor azul de la Tristeza

Cuando su perrito regalón se enfermó de una patita y no pudo salir a correr, el jardín de Mateo se cubrió de campanillas azules humedecidas por gotas de rocío. El niño no quería hablar ni jugar; solo quería un abrazo silencioso de su madre sobre el sofá.

—Las flores azules necesitan agua para crecer —le susurró su mamá—. Llorar no tiene nada de malo; a veces nos ayuda a expresar la tristeza y a pedir compañía cuando la necesitamos.

La flor gris del Miedo

Una noche de tormenta eléctrica, los truenos retumbaron en la ventana y las sombras parecían monstruos alargados. El corazón de Mateo latía rápido como un tamborcito: ¡pum, pum, pum! En su jardín brotó un sauce gris que temblaba con la brisa.

Su padre encendió una linterna y jugaron a hacer figuras de perritos y pájaros con las sombras en la pared:

—El miedo es un centinela que nos dice «¡ten cuidado!». Nos ayuda a protegernos, pero cuando descubres lo que hay detrás de la sombra, el sauce gris da sombra fresca para descansar.

El jardín completo

Al llegar el domingo, Mateo salió a su patio y vio margaritas amarillas, claveles rojos, campanillas azules y hojas grises conviviendo en armonía. Comprendió que su corazón no tenía por qué estar siempre amarillo: todas las flores son parte de nuestro jardín interior y todas nos ayudan a crecer como personas sensibles y valientes.

Pautas de conversación para maestros y familias

  • ¿De qué color sientes tu jardín interior hoy y qué te hace sentir así?
  • ¿Qué podemos hacer cuando el clavel rojo (el enojo) calienta nuestras manos antes de reaccionar mal?
  • ¿Cómo ayudamos a un amigo o hermano cuando sus campanillas azules (la tristeza) necesitan un abrazo?

Aureliano Vargas

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