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Calaveritas literarias cortas para maestros: seis poemas de cuatro estrofas
Una calaverita literaria es un poema que presenta a la Muerte como si pudiera hablar, visitar lugares o tomar decisiones. Suele usar humor e ironía para imaginar un encuentro inesperado. Estos seis poemas originales se dedican al trabajo docente con afecto: la Muerte intenta interrumpir o llevarse a cada profesor, pero termina sorprendida por una situación escolar distinta.

Cada calaverita tiene cuatro estrofas de cuatro versos. Las rimas buscan una lectura natural; no se presentan como versos de una medida silábica fija.
1. La pizarra que extravió a la Muerte
En la pizarra de Julia
había un mapa del mar;
entró la Muerte muy seria:
—Hoy te vengo a buscar.
Julia le ofreció una tiza
y le pidió una señal:
—Si encuentras la ruta a clase,
te acompaño hasta el portal.
La Flaca trazó tres flechas,
borró dos por confusión;
cuando buscó la salida,
dibujó otro salón.
Julia siguió dando clase
mientras la intrusa, rendida,
pidió quedarse a estudiar
y aplazó la despedida.
2. La lista con una alumna de más
En el salón de la maestra
Marta comenzó la lista;
la Muerte entró de puntillas
y pidió pasar revista.
—Por usted vine, señora,
le toca salir conmigo.
—Primero diga su nombre,
que en clase no hay enemigo.
—La Muerte —dijo la Flaca,
y alzó la mano, obediente.
Marta anotó en su cuaderno:
«Nueva alumna: está presente».
Sonó la última campana,
la Flaca cambió de misión:
en vez de llevarse a Marta,
¡pidió sitio en el salón!
3. El examen de la Calaca
Bruno corregía pruebas
al fondo del corredor;
la Muerte llegó con prisa
y lo llamó: —¡Profesor!
—Su hora está en mi agenda
y se tiene que marchar.
—Resuelva primero el examen
si desea continuar.
La Flaca miró las hojas,
quiso copiar del vecino;
Bruno tapó las respuestas
y le cerró ese camino.
Sin copiar, perdió la prueba
y guardó su citación;
se marchó sin el maestro:
¡le toca recuperación!
4. La tarea que la Muerte olvidó
La maestra Elena revisa
cuadernos al atardecer;
la Muerte cruza la puerta
con un pendiente que hacer.
—Vengo a llevarla, señora,
ya terminé mi recado.
—¿Trajiste tu propia tarea?
—La dejé al otro lado.
—Escribe tres buenas razones
para poderte salir.
La Flaca llenó dos hojas
y se olvidó de partir.
Cuando entregó su cuaderno,
la maestra pudo leer:
«Olvidé llevarme a Elena;
¡tengo tarea que hacer!»
5. Dos vueltas en educación física
El profe Leo ordenaba
los conos en la explanada;
llegó la Muerte a buscarlo
con su libreta rayada.
—Lo llevo después del juego,
le anunció sin dilación.
—Entonces haga dos vueltas
y siga la dirección.
La Flaca corrió deprisa
tras una cinta violeta;
dio seis vueltas sin darse cuenta,
¡se le soltó una agujeta!
Sin aliento, pidió pausa
y cambió su decisión:
«¡No me llevo al profesor,
me apunto a su lección!»
6. La exposición de la Huesuda
En la clase de pintura,
la maestra Sol mezclaba
el azul con amarillo
cuando alguien la observaba.
Era la Muerte de negro,
con un marco de cartón:
—Vengo a llevarla, maestra;
me la llevo de un jalón.
Sol le acercó las pinturas:
—Haga un cielo en el papel.
La Huesuda, distraída,
pintó estrellas en su mantel.
Cuando vio su cielo nuevo,
cambió pronto de intención;
dejó a Sol con sus pinceles
¡y pidió una exposición!
Cómo dedicar una calaverita sin faltar al respeto
Si vas a dedicar uno de estos poemas a una maestra o maestro, comprueba que reciba bien la broma. Puedes sustituir el nombre inventado por el de la persona homenajeada, pero lee en voz alta la estrofa para revisar que siga sonando natural. Si la rima se pierde, ajusta el verso completo en lugar de colocar un nombre a la fuerza. Nunca atribuyas una broma a una persona real que no esté de acuerdo; también es válido dedicar el poema a «mi maestra» o «mi profesor» sin identificar a nadie.
Para comprender el remate: en los seis poemas la Muerte llega con una intención concreta, pero la pizarra, la lista, el examen, la tarea, el ejercicio físico o el arte cambian su plan. Esa sorpresa final, contada con ironía y sin insultos, es parte de la gracia de la calaverita.
Poemas originales y orientación didáctica: Aureliano Vargas.

