Poesías Infantiles • Recursos Educativos para la Escuela y el Hogar

Calaveritas literarias para niños: ocho ejemplos originales para la escuela

Las calaveritas literarias para niños son poemas juguetones en los que la Muerte aparece como un personaje imaginario. En México se comparten especialmente en torno al Día de Muertos. Su gracia está en contar una pequeña situación cotidiana, jugar con las rimas y terminar con una sorpresa amable. No tienen que hablar de una muerte real ni burlarse de nadie.

Estas ocho calaveritas son originales y están ambientadas en la escuela. Cada una cuenta algo distinto y tiene un desenlace, para leerlas en voz alta, reconocer sus rimas o inspirarse al escribir otros versos.

Ocho calaveritas literarias cortas para la escuela

1. La lectora de la biblioteca

Con un moño de colores
la Catrina fue a leer;
pidió un libro de aventuras
que no quería devolver.

Lo acabó antes del recreo
y lo dejó en su lugar:
«Si hay otro libro tan bueno,
¡mañana vuelvo a buscar!»

2. La escondida del recreo

La Flaca llegó al recreo
y pidió poder jugar;
se escondió tras un gran árbol
y nadie la pudo encontrar.

Cuando sonó la campana,
ya tocaba regresar;
salió sola de su escondite:
«¡Mañana me vuelvo a apuntar!»

3. La jardinera del huerto

En el huerto de la escuela
la Huesuda quiso sembrar;
puso semillas de girasol
y aprendió cómo regar.

Regresó al cabo de un tiempo,
vio un brote bajo el sol;
«Lo cuidaré cada semana
hasta tener mi girasol».

4. La corredora apresurada

La Catrina fue a la pista
con zapatos de correr;
salió antes del silbato
y tuvo que retroceder.

Esperó la nueva salida,
ya sin prisa por ganar;
llegó tercera y sonriendo:
«¡Lo mejor fue participar!»

5. El tambor de la Flaca

En la clase de música
la Flaca tocó el tambor;
hizo tanto, tanto ruido
que no escuchó al director.

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Prestó atención al compás
y esperó para empezar;
tocó suave junto al coro,
¡y se oyeron sin gritar!

6. El experimento del imán

La Flaca vio un imán
y anunció sin precaución:
«¡Se pegará a cualquier cosa!
Lo digo con convicción».

Probó una goma y un clip
y anotó la observación:
solo el clip fue atraído;
¡cambió su conclusión!

7. La gata que puso las reglas

La calaca vio una gata
durmiendo sobre un sillón;
quiso abrazarla de golpe
la gata se fue a un rincón.

Esperó quieta a su lado,
sin obligarla a salir;
la gata se acercó sola
¡y se echó junto a ella a dormir!

8. La exposición en equipo

Al grupo llegó la Flaca
para hacer una exposición;
quería hablar ella solita
sin escuchar otra opinión.

Se turnaron las palabras
y escucharon a los demás;
cuando expusieron en equipo,
¡su proyecto brilló más!

Cómo leer y crear una calaverita

Primero identifica quién aparece (la Catrina, la Flaca o la calaca) y dónde ocurre la escena. Después observa el pequeño problema: salir antes del silbato, hacer demasiado ruido o aprender a cuidar un brote. Por último, localiza el giro final. Ese cierre convierte unos versos sueltos en una historia completa.

Para inventar una, elige un lugar conocido, dale a la Muerte una tarea cotidiana y busca un final simpático. Puedes hacer dos estrofas de cuatro versos, como en estos ejemplos. Algunas terminaciones riman —correr y retroceder; jugar y encontrar—, pero conviene priorizar que el poema se entienda. Es mejor cambiar una palabra que forzar una expresión extraña solo para rimar.

Actividades de comprensión y respuestas

  1. Biblioteca. ¿Qué hizo la Catrina al terminar su libro y qué piensa hacer después?
  2. Huerto. ¿Qué encontró la Huesuda al volver al huerto y qué decidió hacer?
  3. Ciencias. ¿Qué prueba hizo cambiar de opinión a la calaca?
  4. Convivencia. ¿Qué actitud aprendió la calaca con la gata? ¿Y qué aprendió el grupo en su exposición?

Solucionario explicado

  1. Dejó el libro en su lugar y decidió volver por otro. El cierre muestra que disfrutó la lectura y respetó el préstamo.
  2. Encontró un brote y decidió cuidarlo cada semana hasta tener su girasol. El poema muestra que el crecimiento requiere tiempo y cuidados.
  3. Al acercar un clip metálico y una goma a un imán, solo el clip fue atraído. Eso demuestra que su idea inicial de que atraía «cualquier cosa» era equivocada.
  4. Con la gata aprendió a esperar y respetar su espacio. En la exposición, los compañeros aprendieron a escuchar y repartirse los turnos. Ambas escenas muestran respeto sin necesidad de regañar a nadie.

Como práctica final, escoge tu calaverita favorita y señala dos palabras que rimen. Luego cambia el lugar de la escena y piensa en un desenlace distinto, siempre divertido y respetuoso.

Por Aureliano Vargas

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