Aprendiendo a Leer y Escribir

Cómo hacer una calaverita literaria para niños: guía paso a paso

Escribir una calaverita literaria es imaginar una visita divertida de la Calaca: aparece donde alguien está ocupado, hace una pequeña travesura y la escena acaba con una sonrisa. No hace falta contar una muerte real ni asustar a nadie. Esta guía está pensada para niñas y niños de 8 a 12 años, con apoyo de una persona adulta si lo necesitan.

Dos estudiantes escriben y dibujan en sus cuadernos con la ayuda de una docente.
Ilustración del recurso educativo.

Una calaverita literaria es un texto en versos. No es lo mismo que dibujar una calavera ni que preparar una figura de azúcar. En muchos textos de este tipo, la Muerte se representa como un personaje ficticio y bromista. Es una forma literaria que ha cambiado con el tiempo; no debe presentarse como una costumbre indígena única e inalterada.

Seis pasos para escribir tu propia calaverita

1. Elige un personaje y una tarea cotidiana

Puede ser una persona inventada, una mascota imaginaria o alguien que haya aceptado aparecer en el poema. Decide qué está haciendo: ensayar una canción, cuidar una planta o preparar un cartel. Para nuestro ejemplo elegimos a Nora, que ensaya en un salón. Anota la idea en una frase sencilla: «Nora quiere comenzar su canción».

2. Inventa una travesura pequeña y un final amable

La Calaca puede confundirse de turno, adelantarse al cantar o traer un sombrero enorme. Evita amenazas, accidentes y bromas sobre el cuerpo o las dificultades de otra persona. En nuestro caso, la Calaca quiere cantar antes de tiempo. Nora le pide que escuche la señal para entrar. Así ya tenemos principio, problema y solución: al final pueden continuar el ensayo.

3. Busca dos pares de palabras que sí rimen

Prueba primero con salón / canción y cantar / empezar. Se parecen al oído al final: «-ón» en el primer par y «-ar» en el segundo. No basta con que dos palabras tengan letras parecidas si al decirlas no suenan como rima. Para extender el poema usaremos otras palabras de esas mismas familias: indicación / atención y entrar / practicar.

No es obligatorio que el nombre del personaje quede al final del verso. Poner «Nora» dentro de la línea da mucha más libertad. Un pequeño banco de rimas, escrito en un margen, ayuda a no elegir frases raras solo por conseguir una terminación.

4. Escribe un borrador de ocho versos

Un verso es cada línea del poema. Una estrofa es un grupo de versos separado de otro, como un pequeño párrafo. Podemos usar dos estrofas de cuatro versos. Primero contamos que la Calaca interrumpe; después mostramos cómo Nora resuelve el problema. No hay que exigir una medida de sílabas que aún no se ha aprendido a comprobar.

En una versión inicial, los versos tercero y cuarto decían:

la Calaca empezó primero
y Nora no pudo empezar.

Se entiende la idea, pero «primero» no rima con «salón», que cierra el primer verso, y «empezó primero» resulta repetitivo. Cambiamos solo lo necesario:

se coló con su canción
y no dejó a Nora empezar.

Ahora se sabe exactamente qué hizo la Calaca y «canción» acompaña a «salón». Esa es una corrección útil, no una invitación a modificar cada palabra del primer intento.

¿Te gustó? Compártelo para ayudarnos a seguir publicando gratis.

5. Lee el poema completo en voz alta

Este es el ejemplo terminado. Observa cómo los versos impares acaban con el sonido «-ón» y los pares con «-ar». Una estrofa presenta el problema y la otra lo resuelve.

Nora ensayaba en el salón,
la Calaca quiso cantar;
se coló con su canción
y no dejó a Nora empezar.

Nora le dio una indicación:
«Escucha antes de entrar».
La Calaca prestó atención,
y volvieron a practicar.

Lee sin correr. Si te falta el aire o tropiezas con una frase, prueba a decirla de otra manera conservando la idea. Puedes marcar con lápiz las palabras que riman y escuchar si el final funciona. Lo importante es la claridad y el humor amable, no competir por hacer el poema más largo.

6. Revisa antes de compartirlo

Comprueba que la Calaca tenga una acción concreta, que el personaje pueda responder y que la escena termine sin daño ni burla. Si el poema está dedicado a alguien real, pregúntale primero si desea que lo lean. También vale presentar el trabajo como una historia protagonizada por alguien inventado.

Lista breve de comprobación

  • ¿Se entiende quién aparece, dónde está y qué quiere hacer?
  • ¿Hay una pequeña travesura y una solución visible?
  • ¿Se oyen las rimas al leer, no solo se parecen las letras?
  • ¿Los versos están separados y las estrofas se reconocen?
  • ¿El humor es respetuoso y el final permite seguir con la actividad?

Actividad: completa una situación nueva

Imagina que Tomi está en el patio con un sombrero y debe regar unas macetas. Llega la Calaca, quiere ponerse el sombrero y ambos deciden turnarse. Escribe cuatro versos: los dos primeros presentan el sombrero y la travesura; los dos siguientes muestran el acuerdo y el regreso a la tarea. Busca dos pares de palabras finales que rimen.

Una solución posible:

Tomi llevaba un sombrero,
la Calaca quiso usarlo primero.
Se lo turnaron al jugar,
y Tomi volvió a regar.

También son válidos otros versos si cuentan una escena comprensible, con rimas audibles y un final amable. Para leer poemas de distintas situaciones antes de escribir, consulta estas calaveritas literarias para niños. Si necesitas otras propuestas de lectura y escritura, visita los recursos educativos para la escuela y el hogar.

Encontrarás más propuestas en nuestra sección de recursos para aprender a leer y escribir.

Por Aureliano Vargas.

Categorías

Quizás te interese:

DESCARGA GRATIS 20 CUENTOS INFANTILES

CLIC para DESCARGAR GRATIS