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Motricidad gruesa: movimientos y juegos sencillos para niños

Motricidad gruesa: movimientos y juegos sencillos para niños

Caminar por el patio, mover los brazos para lanzar una pelota o mantener el tronco estable al sentarse son acciones relacionadas con la motricidad gruesa. Este nombre se refiere al control de movimientos en los que participan grandes grupos musculares, especialmente del tronco, los brazos y las piernas.

¿Qué movimientos incluye?

El servicio público de salud británico NHS menciona acciones como caminar, correr, saltar y lanzar. También intervienen el equilibrio y la coordinación: organizar movimientos para conseguir una tarea.

Un mismo juego puede combinar varias capacidades. Para enviar una pelota hacia un objetivo, por ejemplo, necesitas orientarte, mover el brazo y ajustar la fuerza. No es necesario hacerlo rápido para que tenga sentido practicarlo.

Antes de empezar

Un adulto debe revisar el espacio y supervisar los juegos. Retira obstáculos, utiliza una superficie estable y despejada y deja suficiente separación entre participantes. Usa objetos ligeros y blandos. Los recorridos se hacen a nivel del suelo, sin subir a sillas ni saltar desde muebles.

Ofrece descansos y una señal clara para parar, que también pueda verse. Nadie tiene que continuar si siente dolor, mareo o incomodidad. Las propuestas se adaptan a cada participante; no sirven para comparar cuerpos ni para diagnosticar dificultades.

Seis juegos que puedes adaptar

1. El camino de las tres paradas

Marca tres puntos visibles en el suelo con cinta bien adherida. Camina o desplázate de la forma que uses habitualmente hasta el primero, detente y continúa al siguiente. La meta es controlar las paradas. Acerca las marcas si hace falta; no conviertas el recorrido en una carrera.

2. Pelota mensajera

Dos personas se colocan frente a frente y hacen rodar una pelota blanda. Antes de devolverla, indican con un gesto que están listas. Se puede jugar sentados. Si recibirla cuesta, acorta la distancia o utiliza una pelota más grande, como recomienda el material de NHS Forth Valley.

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3. Espejo tranquilo

Una persona dibuja círculos amplios con los brazos, los abre o los acerca al tronco; la otra la imita. Después intercambian papeles. Cada participante escoge una amplitud cómoda. Puede hacerse de pie o en una posición sentada estable, sin forzar ninguna articulación.

4. Islas de colores

Coloca marcas planas de colores. Muestra una tarjeta y pide llegar a la marca del mismo color caminando. Quien pueda y quiera puede probar un pequeño salto en un tramo despejado. También vale señalar la isla y realizar un movimiento amplio de brazos acordado previamente.

5. El puerto de los paquetes

Desde una posición cómoda, envía una pelota blanda o un par de calcetines enrollados hacia una caja ancha. Prueba primero desde cerca. Ajusta la altura del recipiente y la distancia para que cada persona tenga un reto posible. Nadie se coloca detrás del objetivo.

6. Secuencia de exploradores

Acuerda tres movimientos: abrir los brazos, tocar suavemente los propios hombros y extender los brazos hacia delante. Hazlos siguiendo tarjetas o una demostración. Cambia el orden y prueba de nuevo. Reduce la secuencia a dos movimientos si resulta más cómodo; no hay que seguir un ritmo impuesto.

Actividad resuelta: cambia el juego

Situación: Elena participa sentada y quiere jugar a los paquetes. La caja está lejos y muy baja. Propón dos cambios que mantengan la tarea de enviar el objeto hacia un destino.

Una solución posible: acercar la caja y situarla a una altura accesible sobre un apoyo estable. También se admite cambiar el lanzamiento por deslizar la pelota sobre una mesa despejada. La adaptación conserva el objetivo, aunque cambia la forma de alcanzarlo.

Cinco preguntas con respuesta

  1. ¿Qué zonas participan mucho en la motricidad gruesa? Tronco, brazos y piernas.
  2. ¿Solo cuenta correr? No; también mantener una postura, lanzar o coordinar movimientos.
  3. ¿Qué hacemos si una tarea resulta demasiado difícil? Ajustamos distancia, material, posición o número de pasos.
  4. ¿Se pueden adaptar juegos para participar sentado? Sí.
  5. ¿Un resultado permite diagnosticar un problema? No; estos juegos no son pruebas clínicas.

Tres ideas para jugar mejor

  • Elige un espacio seguro y un reto que tenga sentido para ti.
  • Practica movimientos variados, con descansos.
  • Valora la participación y los avances propios, sin imponer edades ni marcas universales.

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