Leyendas Infantiles Cortas

El árbol de Casandra: la leyenda canaria del Pino Bonito

El árbol de Casandra: la leyenda canaria del Pino Bonito

En Gran Canaria, cerca del entorno de la presa de Cueva de las Niñas, se conoce un pino canario como Pino de Casandra o Pino Bonito. Su silueta pertenece al paisaje real; la historia de la joven Casandra y Carlos es una leyenda que ha circulado en versiones diferentes. Este texto ofrece una adaptación original para leerla, no una reconstrucción histórica.

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El árbol de Casandra: la leyenda canaria del Pino Bonito 1

El árbol donde quedaron dos nombres

En un pueblo rodeado de montañas vivía Casandra. Le gustaba subir por el sendero de los pinos porque allí el aire olía a resina y las conversaciones podían durar hasta que el sol se escondía.

Carlos la esperaba algunas tardes junto a un árbol grande. Elegían siempre el mismo porque tenía ramas abiertas y un espacio entre las raíces donde podían sentarse sin ensuciarse la ropa.

—Si un día no podemos venir, el árbol recordará lo que hablamos —decía Carlos.

—Los árboles no hablan —respondía Casandra.

—Por eso saben guardar secretos.

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Ambos querían seguir viéndose, pero el padre de Casandra se oponía. Decía que ya tenía decidido el futuro de su hija y no escuchaba sus deseos. Cada discusión dejaba la casa más silenciosa.

Un día Carlos faltó a su encuentro. Casandra bajó al pueblo, preguntó a las personas que lo conocían y regresó al sendero sin una explicación que la consolara. Con el tiempo supo que su padre había intervenido de una manera terrible y que Carlos no volvería. La joven reclamó respuestas; los vecinos, en lugar de ayudarla, comenzaron a repetir rumores contra ella.

Cuando Casandra dejó de subir al monte, los rumores no terminaron. Algunos aseguraban que había pedido venganza a fuerzas oscuras. Otros decían que se había convertido en parte de la sombra del pino. Nadie podía ponerse de acuerdo sobre el final, pero todos señalaban el mismo árbol.

Mucho después, las niñas y los niños que caminaban por el sendero oían dos nombres: el de Carlos, que ya no estaba, y el de Casandra, que había querido elegir por sí misma. Unos llamaban al árbol Pino Bonito. Otros preferían Pino de Casandra.

El pino seguía allí con sus ramas abiertas. No confirmaba ninguna historia. Solo crecía, mientras cada generación decidía cómo contarla.

Qué cambia entre versiones

Una versión publicada por Rolando Suárez en la revista cultural BienMeSabe (2019) narra de forma mucho más dura la muerte de Carlos a manos del padre, un pacto de venganza atribuido a Casandra y la acusación de brujería que acaba con su muerte junto al árbol. La adaptación anterior reduce la violencia explícita y no presenta pactos mágicos como hechos. Su diálogo, su narrador y el desenlace reflexivo son creación literaria.

El lugar real y el cuento

La misma publicación describe el árbol como un Pinus canariensis situado en el entorno de la presa de Cueva de las Niñas. Ese dato permite situar el referente paisajístico. No permite demostrar que vivieron los personajes ni que ocurrieron los episodios sobrenaturales.

Preguntas de comprensión

  1. ¿Dónde se encontraban Casandra y Carlos? Junto a un pino grande.
  2. ¿Por qué la historia no debe tratarse como una biografía comprobada? Porque es una leyenda con versiones y elementos imaginarios.
  3. ¿Qué dos nombres recibe el árbol? Pino Bonito y Pino de Casandra.

Fuente y atribución

Rolando Suárez, «El pino de Casandra», BienMeSabe, 10 de abril de 2019. La versión de este artículo es una adaptación original y no reproduce esa narración.

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