Recursos Educativos para la Escuela y el Hogar

Figuras retóricas explicadas con ejemplos sencillos

Las figuras retóricas son maneras de usar las palabras para que una idea resulte más expresiva. Aparecen en poemas, cuentos, canciones y conversaciones. Cuando alguien dice «Tengo una montaña de cuadernos», quizá no habla de una montaña verdadera: quiere transmitir que tiene muchísimos. Aprender a reconocer estos recursos ayuda a comprender mejor lo que leemos y a escribir con intención.

La metáfora: nombrar algo como si fuera otra cosa

Una metáfora relaciona dos realidades por alguna semejanza, sin decir que son idénticas en la vida real. En «El patio era un mar de mochilas», el patio no contiene agua: hay tantas mochilas que recuerdan la extensión de un mar. La expresión crea una imagen mental.

Otro ejemplo: «Su voz era un hilo delgado». La voz no es hilo; la frase sugiere que se oía muy poco. Para entender una metáfora, pregunta qué característica comparten las dos cosas: abundancia, suavidad, brillo, tamaño u otra.

La comparación o símil: una semejanza visible

La comparación, también llamada símil, presenta de manera explícita la semejanza. Suele emplear «como», «igual que» o «parece». «Las gotas brillaban como cuentas de vidrio» compara su brillo; no afirma que las gotas sean cuentas. En cambio, «Las gotas eran cuentas de vidrio sobre el cristal» funciona como metáfora.

La presencia de «como» no siempre crea un símil. En «Cocino como me enseñó mi madre», la palabra indica una manera de hacer algo, no una comparación expresiva. Hay que leer la oración completa.

La personificación: dar acciones humanas a lo que no es humano

La personificación atribuye comportamientos humanos a objetos, plantas, animales o ideas. Por ejemplo: «El reloj regañó a Julia con sus campanadas». Un reloj puede sonar, pero no regañar de verdad. La frase expresa cómo sintió Julia aquel sonido. Otro caso es «La ventana bostezó al abrirse»: una ventana no bosteza como una persona.

En cambio, «El perro corrió hasta la puerta» no es personificación: correr es una acción real de un perro. Este contraste evita identificar cualquier oración sobre animales como figura retórica.

La hipérbole: exagerar para destacar una idea

La hipérbole es una exageración intencional. «Esperé un millón de años a que terminara el recreo» expresa impaciencia, no una duración real. «La mochila pesa una tonelada» puede expresar cansancio aunque la mochila pese pocos kilos. Reconocer la exageración exige distinguir la emoción del dato literal.

La repetición: insistir con un propósito

La repetición vuelve a usar una palabra o grupo de palabras para dar ritmo, insistencia o fuerza. «Aquí leemos, aquí preguntamos, aquí aprendemos» repite «aquí» para destacar el lugar. No toda palabra repetida es un recurso buscado: en una redacción puede ser un descuido. Importa que cumpla una función.

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Practica con ejemplos originales

Actividad 1. Identifica la figura principal

Asigna una de estas opciones a cada oración: metáfora, comparación, personificación, hipérbole o repetición. Cada oración fue escrita para destacar una sola figura.

  1. «El cielo era una sábana gris sobre las casas».
  2. «La pelota saltó como una rana entre los charcos».
  3. «La puerta se quejó con un largo crujido».
  4. «Tengo diez mil cosas que ordenar en mi mesa».
  5. «Quiero probar, quiero aprender, quiero volver a intentar».

Respuestas: 1. metáfora: el cielo se presenta como una sábana; 2. comparación: aparece «como» para señalar el parecido en los saltos; 3. personificación: quejarse es una acción humana; 4. hipérbole: «diez mil» exagera la cantidad; 5. repetición: se insiste en «quiero» al comienzo de cada parte.

Actividad 2. Lee con atención

Elige cuál es una comparación expresiva: A. «Escribí como indicó la maestra». B. «El farol brillaba como una estrella». Después explica qué se parece en la oración elegida.

Respuesta: B. Se comparan el brillo del farol y el de una estrella. En A, «como» indica que se siguió una indicación; no establece ese tipo de semejanza.

Actividad 3. Diferencia sentido literal y figurado

Marca «literal» o «figurado» en estas frases: A. «La campana sonó tres veces». B. «La campana nos llamó a gritos». C. «La niña llevó tres libros». D. «Llevaba una biblioteca entera en la mochila».

Respuestas: A y C son literales. B es figurada porque la campana no grita como una persona; D es figurada porque exagera para indicar muchos libros.

Cómo trabajar estos recursos en clase o en casa

Con los primeros grados conviene leer las oraciones y conversar sobre qué podría ocurrir de verdad. En grados superiores, se puede pedir que expliquen el efecto de cada frase y reescriban una oración literal de modo expresivo. Por ejemplo, de «Había muchas hojas en el suelo» puede surgir «El suelo era una alfombra de hojas», una metáfora. La propuesta tiene distintas respuestas posibles: lo importante es justificar la elección.

Al terminar, vuelve a dos ejemplos y pregunta qué perderían si se expresaran solo de forma literal. Así las figuras retóricas dejan de ser nombres para memorizar y se convierten en recursos que los niños pueden comprender y utilizar.

Texto educativo: Aureliano Vargas.

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