La leyenda del Callejón del Beso: lectura escolar y preguntas
Lectura original: https://maestrosypadres.com/leyenda-callejon-del-beso-lectura-escolar/
En el centro de Guanajuato, México, hay un pasaje tan estrecho que los balcones de dos casas parecen acercarse entre sí. Se le conoce como el Callejón del Beso. Su aspecto real ha inspirado una leyenda sobre dos jóvenes que querían verse y una familia que se oponía.

Antes de leer: esta versión es una adaptación literaria original de una leyenda tradicional, no un testimonio de hechos comprobados. Contiene un final triste y una muerte narrada sin detalles violentos. Se sugiere para lectores de aproximadamente 10 a 12 años, acompañados si el grupo necesita hablar del tema.
Índice
La leyenda del Callejón del Beso
Ana conocía cada curva de las calles de Guanajuato. Al salir de casa, podía oír los pasos sobre las piedras, el movimiento de los vecinos y las voces de quienes volvían del trabajo. Pero había una voz que reconocía incluso antes de verla: la de Carlos.
La familia de Ana tenía dinero y esperaba que ella obedeciera sus decisiones. Carlos, en cambio, trabajaba para ganarse la vida. Se habían conocido por casualidad y, con el tiempo, deseaban conversar cada vez más. A Ana le gustaba que Carlos le preguntara por sus ideas; a Carlos, que ella escuchara sus planes sin burlarse.
Cuando el padre de Ana supo de esos encuentros, se opuso. Quería decidir con quién podía relacionarse su hija. Ana intentó explicarle que estimaba a Carlos, pero él no quiso escucharla y le prohibió volver a verlo.
Durante varios días, los jóvenes encontraron pocas oportunidades para hablar. Entonces Carlos descubrió que había una habitación en alquiler frente a la ventana de Ana. Estaba al otro lado de un callejón angosto. Consiguió instalarse allí y, una noche, al abrir el balcón, comprobó que los dos quedaban muy cerca.
—No pensé que pudiera verte desde aquí —dijo Ana en voz baja.
—Yo tampoco imaginaba que dos casas pudieran estar tan próximas —respondió Carlos.
Desde entonces, algunas noches se saludaban desde sus balcones. Hablaban con prudencia y sin bajar a la calle. Los pocos pasos que los separaban parecían menos importantes que la prohibición que pesaba sobre ellos.
Una noche, cuando la ciudad comenzaba a guardar silencio, Ana salió a su balcón. Carlos apareció frente a ella. Conversaron unos instantes y acercaron las manos sobre el estrecho espacio que había entre ambas casas.
El padre de Ana descubrió el encuentro. Su enojo se convirtió en un acto de violencia que acabó con la vida de su hija. Carlos quedó junto al balcón, incapaz de impedirlo. En las versiones más conocidas de la leyenda, el encuentro de aquella noche termina así, sin la vida compartida que ambos habían deseado.
La gente siguió pasando por el callejón. Las casas continuaron frente a frente y sus balcones permanecieron como un recuerdo de la historia que se contaba en la ciudad. Con los años, el lugar recibió visitantes que escuchaban la leyenda e imaginaban a Ana y a Carlos separados por una distancia pequeña, pero también por decisiones injustas.
En la actualidad, algunas parejas siguen la costumbre de besarse en el tercer escalón del callejón, al que la tradición turística relaciona con la buena suerte en el amor. Los detalles de esta creencia varían entre versiones; no es una promesa que pueda comprobarse.
¿Qué hay de real en la leyenda?
El callejón existe en Guanajuato y es conocido por la cercanía de sus balcones. La historia de Ana, Carlos y el padre de Ana se transmite como una leyenda: un relato tradicional ligado a un lugar. No debe presentarse la muerte narrada como un hecho histórico demostrado solo porque los visitantes puedan recorrer el sitio.
Las leyendas pueden circular con detalles distintos. En unas narraciones cambian nombres o episodios; en otras se insiste más en la despedida de los enamorados o en el ritual del tercer escalón. Esta lectura sigue una versión de Ana y Carlos documentada en recursos educativos de la Secretaría de Educación Pública de México y en la recopilación de la Universidad de Guanajuato, pero la cuenta con palabras propias y sin convertir los diálogos imaginados en citas históricas.
Preguntas de comprensión
- ¿Qué característica del callejón permitió que Ana y Carlos se vieran desde sus casas?
- ¿Por qué el padre de Ana se oponía a los encuentros?
- ¿Qué hizo Carlos para estar cerca de Ana?
- ¿Por qué la historia es una leyenda y no una crónica histórica comprobada?
- ¿Qué podemos pensar sobre el derecho de Ana a decidir con quién conversar?
Respuestas para docentes y familias
- El callejón es muy estrecho; los balcones de las casas quedan próximos.
- Porque quería decidir sobre la vida de su hija y no aceptaba la relación con Carlos.
- Consiguió una habitación en la casa de enfrente y habló con ella desde el balcón.
- Porque es una narración tradicional relacionada con un lugar real, pero sus acontecimientos no están acreditados como hechos históricos en la fuente consultada.
- Respuesta abierta: se espera que el lector reconozca que la oposición violenta del padre impide la libertad de Ana y no es un comportamiento que deba justificarse por la tradición.
Actividad: lugar real y relato transmitido
Divide una hoja en dos columnas: Lo que podemos localizar y Lo que cuenta la leyenda. Escribe en la primera «un callejón de Guanajuato» y «dos balcones cercanos». En la segunda, «Ana y Carlos se encontraban a escondidas» y «el padre causó la muerte de Ana». Explica por qué que exista un escenario no prueba automáticamente todo lo que narra una historia. La actividad puede resolverse sin visitar el lugar.
Fuente cultural
La Secretaría de Educación Pública de México presenta la versión de Ana y Carlos y explica que las leyendas pueden tener variantes. La Universidad de Guanajuato recoge distintas versiones de la historia y la tradición del tercer escalón. Las frases de los personajes y los detalles de ambientación de esta adaptación son literarios.
Adaptación propia para MYP, por Aureliano Vargas.
