Las leyendas urbanas suelen circular como si le hubieran ocurrido a alguien cercano, aunque no tengamos pruebas. Estos tres cuentos de ambiente escolar permiten conversar sobre cómo nace un rumor y qué hacemos antes de repetirlo.
Índice
1. El mensaje del casillero 14
En el pasillo de sexto grado había un casillero cerrado que nadie usaba. Un día apareció bajo la puerta un papel doblado: «Mañana, a la misma hora. Trae algo azul».
—Es una señal —dijo Bruno—. Mi primo asegura que ese casillero se abre solo.
Lucía preguntó si el primo lo había visto. Bruno no lo sabía: se lo había contado otro compañero.
Los dos llevaron el papel a la profesora de Arte. Ella reconoció la letra y abrió el casillero con una llave. Dentro había una caja de recortes para el mural del curso anterior. La nota era parte de un juego de pistas que habían preparado sus alumnos.
—Pero ¿por qué salió justo hoy? —preguntó Bruno.
El encargado del pasillo les mostró una escoba. Al limpiar bajo el armario había empujado varios papeles hacia fuera.
Bruno regresó con sus compañeros. Esta vez contó lo que había visto, incluida la caja de recortes.
2. El reloj de las tres y cuarto
El reloj del salón de música marcaba las tres y cuarto desde hacía meses. Cerca de esa hora se oía un silbido en el corredor, aunque el aula estuviera vacía.
—Es el reloj llamando a alguien —decían algunos alumnos.
Rita y Joel decidieron preguntar a su profesora. Ella les propuso observar desde la puerta abierta durante el recreo, sin entrar en zonas cerradas.
Al día siguiente oyeron el silbido. Venía del patio: don Esteban, el jardinero, acostumbraba silbar mientras recogía las herramientas antes de marcharse. Desde el corredor no podían verlo detrás de los arbustos.
El reloj seguía marcando las tres y cuarto incluso por la mañana. Rita lo anotó en su cuaderno.
—Nos parecían dos pistas de lo mismo —dijo—, pero cada una tenía una explicación diferente.
3. La biblioteca de los susurros
Junto al estante de las enciclopedias, Sara creyó oír una voz detrás de la pared. Se apartó deprisa y buscó a su amiga Inés.
Las dos volvieron con la bibliotecaria. Durante unos segundos no se oyó nada. Después llegó una frase:
—El protagonista todavía no sabe dónde está la carta.
La bibliotecaria miró hacia una rejilla del techo. En el aula de arriba había un grupo preparando una lectura.
Pidió a una compañera que avisara al profesor. Él leyó otra frase mientras las niñas escuchaban desde la biblioteca. La voz llegó de nuevo, débil pero reconocible, por el conducto que conectaba los espacios.
Al día siguiente cambiaron de mesa para leer con más tranquilidad. Inés escribió el título de su próximo cuento: «La pared que sabía historias».
Preguntas para conversar
- ¿Qué información de Bruno venía de otra persona? ¿Qué pudo comprobar después?
- ¿Por qué Rita y Joel habían relacionado el reloj con el silbido?
- ¿Cómo comprobaron de dónde llegaba la voz de la biblioteca?
- ¿Qué diferencia hay entre observar algo y conocer su causa?
Actividad breve
Elige uno de los cuentos y divide una hoja en tres columnas: rumor inicial, observación y comprobación. Completa cada columna con un ejemplo del relato. Después inventa un misterio breve y deja claro que se trata de ficción.
Aureliano Vargas
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