Momotaro, el niño del melocotón: cuento japonés adaptado
Lectura original: https://maestrosypadres.com/momotaro-cuento-japones-adaptado/
Adaptación propia de un cuento tradicional japonés, basada en la versión histórica inglesa de Japanese Fairy Tale Series, n.º 1, publicada por T. Hasegawa. La redacción y los diálogos de esta adaptación son nuevos.

Índice
El regalo del río
Hace mucho tiempo vivían un anciano y una anciana que deseaban tener un hijo. Una mañana, él fue al monte a cortar hierba y ella bajó al río para lavar la ropa. Mientras trabajaba, vio algo redondo que se acercaba flotando. Era un melocotón enorme.
La mujer tomó una vara de bambú y atrajo la fruta hasta la orilla. La llevó a casa, pensando en compartirla con su marido. Cuando él regresó, los dos se inclinaron sobre aquel regalo inesperado. Al abrirlo descubrieron dentro un niño.
—Ahora tendremos a quién cuidar —dijo ella.
Lo llamaron Momotaro, el niño del melocotón. Lo criaron con cariño, procuraron que aprendiera y lo vieron crecer fuerte y decidido.
Un viaje y tres compañeros
Cuando se hizo mayor, Momotaro anunció que quería ir a una isla donde vivían seres temibles y apoderarse de sus tesoros. Los ancianos prepararon su equipaje y unas bolitas de mijo para el camino. Él se despidió y emprendió el viaje.
No había avanzado mucho cuando encontró un perro.
—¿Adónde vas con esa comida? —preguntó el animal.
Momotaro le explicó su propósito. El perro quiso acompañarlo a cambio de una de las bolitas. El muchacho abrió el hatillo, compartió su comida y siguieron juntos.
Más adelante apareció un mono. También quiso saber adónde se dirigían. Momotaro volvió a explicar el viaje y le ofreció comida. El mono se unió a ellos.
Por último encontraron un faisán. El ave escuchó el plan, recibió su bolita de mijo y decidió ir con el grupo. Momotaro ya no caminaba solo: tenía tres compañeros con quienes compartir el camino y las dificultades.
En la isla
Al llegar, el grupo encontró la entrada del lugar donde vivían sus adversarios. Momotaro entró primero y los animales lo siguieron. Hubo un enfrentamiento: los cuatro actuaron juntos y los habitantes de la isla no pudieron detenerlos.
Su jefe, Akandoji, salió con una maza de hierro. Momotaro consiguió sujetarlo y reducirlo. Al verse vencido, el jefe pidió que lo dejaran vivir y ofreció sus riquezas.
—Podéis llevaros el tesoro —dijo.
Así terminó la lucha. Momotaro y sus compañeros reunieron las riquezas y emprendieron el regreso. No habían logrado su propósito por separado: cada uno había formado parte del grupo.
La vuelta a casa
Los ancianos recibieron a Momotaro con gran alegría. Él les contó lo sucedido, pero no quiso atribuirse todo el mérito.
—El perro, el mono y el faisán vinieron conmigo. También a ellos debemos este regreso.
La familia celebró una gran comida en honor de los compañeros. El viaje había terminado y los ancianos podían volver a sentarse junto al muchacho al que un día habían encontrado dentro de un melocotón.
Después de la lectura
El nacimiento y los animales que hablan pertenecen a un cuento maravilloso. La aventura presenta una victoria y un tesoro; leerla no obliga a considerar justo todo lo que hace su protagonista. Podemos observar, por ejemplo, que comparte su comida y reconoce la ayuda recibida, y también discutir su decisión de buscar riquezas mediante una lucha.
Actividad resuelta: ordena estos momentos: A, vuelta a casa; B, llegada del faisán; C, hallazgo del melocotón; D, encuentro con el perro. El orden es C, D, B, A. El mono se incorpora entre D y B.
Sobre la versión
La Biblioteca Nacional de la Dieta de Japón registra una edición inglesa de 1885 traducida por David Thompson y publicada por Kobunsha. La transcripción consultada en Project Gutenberg lleva el sello de T. Hasegawa; no se identifica aquí como la misma tirada. Se conserva la secuencia principal del relato y se suaviza la violencia.
Comprueba lo que has leído
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¿Dónde encontró la anciana el melocotón?
Flotando en el río, mientras lavaba la ropa.
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¿Qué comida llevó Momotaro para el viaje?
Bolitas de mijo.
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¿En qué orden se unieron los animales?
Primero el perro, después el mono y por último el faisán.
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¿Qué ofreció el jefe de la isla al verse vencido?
Sus riquezas, a cambio de que lo dejaran vivir.
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¿A quiénes reconoció Momotaro al regresar?
A sus tres compañeros, que habían participado en la aventura.
