Poemas de alegría originales: escenas cotidianas y versos para recitar
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Poemas de alegría originales: escenas cotidianas y versos para recitar
La alegría no siempre llega con una gran fiesta. También aparece cuando alguien comparte una mandarina, encontramos un lápiz perdido o terminamos algo que parecía difícil. Estos seis poemas originales sobre la alegría cuentan escenas cotidianas con ritmos diferentes. Son versos completos, no fragmentos de un libro ajeno.

1. La mandarina compartida
Abrí una mandarina
al lado del ventanal.
La mitad era de mi amiga,
la mitad para merendar.Quedó el olor en los dedos,
dos cáscaras en un papel.
No hicimos una gran noticia:
simplemente estuvo bien.
2. El recreo después de la lluvia
La cancha llevaba charcos,
nadie quería resbalar.
Buscaron un rincón seco
y empezaron a inventar.Con dos palitos y una piedra
armaron un tablero genial.
No fue el juego que esperaban:
fue uno nuevo para empezar.
3. La planta nueva
En mi maceta hay dos hojitas,
pequeñas como una señal.
Yo las vi ayer muy escondidas;
hoy se atrevieron a asomar.Le avisé a toda la casa
como si fuera un gran cartel.
Son solo dos hojitas verdes,
¡me alegra verlas crecer!
4. Un trabajo terminado
Borré tres veces el dibujo,
se me rompió un lápiz azul.
Cambié la forma del tejado,
la ventana y un baúl.Al fin lo puse sobre la mesa
sin pensar que era el mejor.
Me dio alegría haber seguido,
incluso después del error.
5. El saludo de la vecina
Por la mañana la vecina
sacó su silla al corredor.
Yo saludé desde la esquina;
ella me habló de una flor.No hubo regalos ni promesas,
apenas tiempo de escuchar.
Y, sin embargo, en esa charla
algo hizo el día despejar.
6. Risa en la cocina
La masa no quedó redonda,
el pan parecía un caracol.
Mi hermano dijo: «¡Qué sorpresa!»,
y lo pusimos al calor.Al probarlo fue distinto,
quedó una miga desigual.
La alegría no fue el pan perfecto:
fue prepararlo y conversar.
Para leer y conversar
Cada texto muestra una alegría diferente: compartir, imaginar, descubrir, perseverar, conversar o hacer algo juntos. Elige un poema, señala la escena que más te gusta y explica qué detalle te hizo imaginarla. No es obligatorio sentirse alegre todo el tiempo para disfrutar la lectura.
Preguntas y respuestas: ¿Quién comparte una fruta? La voz de «La mandarina compartida» con una amiga. ¿Qué poema muestra un error antes de la satisfacción? «Un trabajo terminado». ¿Cuál expresa alegría sin recibir ningún regalo? «El saludo de la vecina».
Una idea para escribir tu propio poema
Piensa en una alegría pequeña que ocurrió esta semana. Anota tres cosas concretas: dónde estabas, qué objeto había cerca y qué cambió. Escribe luego entre cuatro y ocho versos. Puedes rimar o no. No te limites a escribir «estaba muy feliz»: cuenta lo que pasó para que el lector lo descubra.
Resumen
La alegría también puede expresarse mediante escenas sencillas. Estos seis poemas originales muestran cómo un detalle compartido o un pequeño logro puede convertirse en poesía sin exagerarlo.
Edición y guía: Aureliano Vargas. Los poemas originales de esta colección son creación editorial para Maestros y Padres.
