Leyendas Infantiles Cortas

El vellocino de oro: Jasón y las pruebas de Cólquide

El vellocino de oro: Jasón y las pruebas de Cólquide

El vellocino de oro es la piel con lana dorada de un carnero maravilloso de la mitología griega. No era una moneda ni una armadura. Esta adaptación propia cuenta el episodio de su obtención en Cólquide, siguiendo la Biblioteca de Pseudo-Apolodoro, 1.9.1, 1.9.16 y 1.9.23. Los diálogos y la redacción son nuevos.

El encargo de Jasón

Jasón llegó a Cólquide después de un largo viaje en el Argo. Lo acompañaban los argonautas, una tripulación reunida para una empresa difícil. El rey Pelias le había ordenado buscar el vellocino, y aquel tesoro se encontraba ahora en las tierras gobernadas por Eetes.

Mucho tiempo antes, un joven llamado Frixo había llegado allí sobre un carnero de lana dorada. Después, el vellocino había quedado en poder de Eetes, sujeto a un roble de un bosque consagrado a Ares. Un dragón que no dormía lo vigilaba.

Jasón se presentó ante el rey y explicó su misión. Eetes escuchó sin apresurarse a responder.

—Podrás llevarte el vellocino si superas mis pruebas —dijo finalmente—. Tendrás que poner el yugo a dos toros y sembrar un campo con dientes de dragón.

No eran toros corrientes: tenían pezuñas de bronce y arrojaban fuego por la boca. Jasón comprendió que enfrentarse a ellos sin ayuda sería casi imposible.

La ayuda de Medea

Medea, hija de Eetes, conocía las artes mágicas. Quería ayudar a Jasón y le pidió que la llevara con él a Grecia y prometiera casarse con ella. Jasón aceptó.

La joven le entregó un preparado mágico que, durante un día, protegería su cuerpo y sus armas del fuego y del hierro. Después le explicó el segundo peligro.

—De los dientes que siembres saldrán guerreros. Cuando se agrupen, arroja una piedra entre ellos sin que te vean.

Jasón escuchó las instrucciones. La prueba ya no dependía solamente de resistir a los toros: también tendría que actuar en el momento indicado.

¿Te gustó? Compártelo para ayudarnos a seguir publicando gratis.

Los toros y el campo

Al llegar ante los animales, Jasón vio sus bocas encenderse. Las llamas avanzaron hacia él, pero la protección de Medea le permitió acercarse. Sujetó a los toros, les colocó el yugo y preparó el campo.

Después esparció los dientes. La tierra empezó a moverse. Donde antes solo había surcos aparecieron guerreros armados.

Jasón recordó el consejo y lanzó una piedra entre ellos. Los guerreros creyeron que alguno de sus compañeros los había atacado. Se enfrentaron unos con otros, y Jasón pudo vencer a los que quedaban.

Había superado las pruebas. Sin embargo, Eetes no entregó el premio: quería impedir la partida del Argo y atacar a su tripulación. Cumplir la condición no había bastado para que el rey mantuviera su palabra.

El roble vigilado

Esa noche, Medea condujo a Jasón hasta el árbol. El vellocino brillaba entre las ramas, pero el dragón seguía alerta. No podían tomarlo mientras el guardián permaneciera despierto.

Medea utilizó sus artes mágicas para dormirlo. Cuando la enorme criatura cerró los ojos, ella recogió el vellocino. Los dos regresaron al barco, y los argonautas partieron con Medea y el tesoro.

El objetivo de aquel episodio estaba cumplido. Jasón había afrontado las pruebas, pero no había conseguido el vellocino solo: las decisiones y la ayuda de Medea habían sido esenciales.

Para situar esta versión

Aquí termina el episodio de la obtención del vellocino. La tradición cuenta otras aventuras del regreso y de la vida posterior de sus personajes. Los toros de fuego, los guerreros nacidos de dientes y los preparados mágicos pertenecen al mito.

Cinco preguntas con respuestas

  1. ¿Qué era el vellocino? La piel con lana dorada de un carnero maravilloso.
  2. ¿Quién había enviado a Jasón a buscarlo? El rey Pelias.
  3. ¿Qué debía sembrar Jasón? Dientes de dragón, de los que surgían guerreros.
  4. ¿Eetes entregó el premio tras las pruebas? No; incumplió su promesa.
  5. ¿Quién durmió al dragón y recogió el vellocino? Medea, en la versión seguida.

Actividad resuelta: reconstruye lo ocurrido

Ordena estas acciones: A, Medea duerme al dragón; B, Eetes impone las pruebas; C, Jasón vence en el campo; D, los viajeros parten con el vellocino.

Solución: B, C, A, D. Ahora completa: «Jasón no obtuvo el premio directamente de Eetes porque…». Respuesta: «…el rey no cumplió su promesa». Superar las pruebas y recibir el vellocino del rey no fueron el mismo acontecimiento.

Base de consulta: traducción inglesa de J. G. Frazer, edición de 1921, identificada como de dominio público por ToposText. Esta narración no reproduce una traducción española moderna.

Categorías

Quizás te interese:

DESCARGA GRATIS 20 CUENTOS INFANTILES

CLIC para DESCARGAR GRATIS