La tolerancia para niños: ejemplos y límites
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En una clase, dos compañeros pueden querer juegos distintos, hablar lenguas diferentes o tener costumbres que no se parecen. La tolerancia nos ayuda a convivir sin exigir que todos pensemos o actuemos igual. Pero tiene un límite importante: respetar a las personas no significa permitir que alguien haga daño.

Índice
¿Qué es la tolerancia?
Ser tolerante es reconocer que otras personas tienen derecho a ser diferentes y merecen el mismo respeto. Podemos escuchar una idea sin estar de acuerdo con ella. Podemos conocer una costumbre sin tener que adoptarla. También podemos decir «no me gusta» sin burlarnos de quien sí la disfruta.
La tolerancia no consiste en aguantar todo en silencio. Incluye defender la dignidad de las personas y actuar cuando hay injusticia, discriminación o agresiones.
Cuatro ejemplos que sí muestran tolerancia
- Distintas opiniones: Marta quiere decorar la clase con estrellas y Daniel prefiere plantas. Escuchan las dos propuestas y acuerdan votar o combinar ideas. Ninguno ridiculiza al otro.
- Costumbres diferentes: una compañera trae una comida que otros no conocen. Le preguntan cómo se llama si ella quiere contarlo. No hacen comentarios ofensivos ni la obligan a compartirla.
- Ritmos de aprendizaje: un alumno necesita más tiempo para leer una instrucción. El grupo espera el turno acordado y no se burla. El docente ofrece el apoyo que corresponda.
- Preferencias de juego: a Luis no le gustan los juegos de pelota. Sus compañeros respetan esa elección y buscan una actividad que puedan disfrutar juntos, sin obligarlo.
En todos los casos, las diferencias siguen existiendo. Lo que cambia es la manera de tratarnos.
Cuándo hay que poner un límite
Imagina que un niño llama a otro por un apodo que le molesta. El primero dice: «Es una broma; debes tolerarlo». La respuesta correcta no es soportar la burla. Puede decirse: «No me llames así. Me hace sentir mal». Si la conducta continúa, hay que pedir ayuda a un adulto responsable.
Otro ejemplo: durante un juego, alguien empuja para ganar. Tener opiniones distintas sobre las reglas es normal; empujar no es una opinión. El juego debe detenerse para proteger a las personas y revisar lo ocurrido.
Cuando alguien queda fuera por su origen, discapacidad, religión o lengua, no basta con pedirle que «sea tolerante». La exclusión necesita una respuesta de los adultos y del grupo. Si existe acoso repetido, corresponde activar los procedimientos de protección de la escuela, no obligar a quien lo sufre a reconciliarse a solas.
Tres frases útiles para practicar
En vez de «tu idea es tonta», prueba «yo lo haría de otra manera; ¿me explicas la tuya?». En vez de «todos tienen que jugar conmigo», prueba «¿quién quiere participar?». En vez de «aguanta, así somos», di «esa broma está haciendo daño; hay que detenerla».
Hablar con respeto no exige ocultar los desacuerdos. Podemos defender una idea con firmeza y mantener un trato digno.
Actividad: ¿diferencia o daño?
Lee las cinco situaciones y clasifica cada una como D (diferencia que merece respeto), L (conducta a la que hay que poner un límite) o A (acuerdo para convivir). Explica después por qué.
- Inés prefiere dibujar mientras otros juegan al ajedrez.
- Un estudiante esconde la mochila de otro para hacer reír a sus amigos.
- Dos grupos acuerdan usar la cancha por turnos.
- Una niña habla con su familia en una lengua distinta de la de sus compañeros.
- Un compañero recibe insultos cada día por su forma de hablar.
Respuestas de la actividad
- D: elegir otra actividad no perjudica a nadie.
- L: quitar pertenencias sin permiso puede dañar o intimidar.
- A: establecer turnos permite compartir un espacio.
- D: hablar otra lengua es una diferencia que merece respeto.
- L: los insultos repetidos requieren intervención y protección, no resignación.
Preguntas para conversar después
¿Tolerar significa pensar igual? No. Significa respetar a las personas aun cuando existen diferencias.
¿Debemos tolerar que alguien nos golpee o insulte? No. Hay que buscar ayuda y poner fin a esa conducta de manera segura.
¿Puedo decir que no quiero participar en un juego? Sí, siempre que trates con respeto a quienes sí desean jugar.
¿Qué hago si veo que excluyen a alguien? No participes en la burla, ofrece apoyo sin imponerlo y avisa a un adulto responsable.
Una regla para recordar
Podemos aceptar las diferencias y, al mismo tiempo, rechazar el daño. La tolerancia se aprende en decisiones pequeñas: escuchar antes de juzgar, acordar reglas justas y pedir ayuda cuando alguien necesita protección.
Fuentes de consulta
- UNESCO: Declaración de Principios sobre la Tolerancia.
- MYP: Voltaire para niños.
- MYP: Acoso escolar y cómo actuar.
Redacción editorial: Aureliano Vargas.
