Escuela de Padres Familia y Relaciones

¿Cómo hacer que los hermanastros se lleven bien desde niños?

Formar una nueva familia tras atravesar por una separación o perder a tu compañero sentimental, puede ser un proceso si tanto tú como tu nueva pareja tienen hijos. Y es que los niños no siempre están dispuestos a entender que tendrán que convivir en casa con un nuevo “hermano o hermana”, que deberán compartir algunas de sus cosas y su tiempo, o que la rutina no va a ser la misma.

A pesar de todo, siempre es posible salir de estos inconvenientes como una familia recompuesta, sana y feliz. Pero antes que nada, debes tener la voluntad de comprender los sentimientos de tu hijo o hija, y ayudarle a atravesar por este inesperado período de adaptación.

Preparándose para los cambios

Antes que nada debes preparar el terreno para que los niños puedan convivir en un ambiente saludable, esto implica nuevas reglas, límites, horarios y oportunidades de pasar el tiempo juntos como una verdadera familia. Hay que mencionar que no a todos los niños les resultan malos, este tipo de cambios. Algunos pueden reaccionar con emoción y alegría al saber que van a tener nuevos hermanos.

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Pero si este no es el caso de tu retoño, aquí hay algunas medidas que puedes tomar antes de introducirlo a la nueva dinámica familiar:

  • Explícale los cambios que van a vivir. Si van a vivir a otra casa, si se va a cambiar de escuela o harán algo distinto en las fiestas… todos estos son cambios que le pueden abrumar en un principio y para los que necesitará contar con tu apoyo. Si consideras que necesita la ayuda de un profesional para afrontar la transición, no dudes en brindársela.
  • No trates de minimizar lo que siente. Lo peor que puedes hacer es pensar que “ya se le pasará” o que hace rabietas para llamar la atención. Cualquier persona tiene derecho a sentir enojo o tristeza, cuando no sabe como va a lidiar con ciertas situaciones. Así que no le recrimines estos sentimientos, dale tu comprensión y asegúrale que harás lo posible para procurar que se sienta mejor.
  • Trata de buscar cosas que pueda compartir con su hermanastro o hermanastra. Si no han empezado su relación con el pie derecho o ni siquiera quieren acercarse, encontrar intereses en común es la mejor forma de impulsar la convivencia. Pueden ser deportes, películas, pasatiempos, programas de televisión, etc.
  • Permite que tu hijo o hija conserve algo de tiempo solo contigo. Que hayan agrandado la familia, no significa que de vez en cuando no puedan hacer algo solos. Es muy saludable para fortalecer el vínculo que tienen, pasar tiempo de calidad yendo al cine, cocinando o jugando, por ejemplo. Disfrutar de instantes a solas no es necesariamente excluir a los demás.
  • Déjale en claro que siempre contará con tu amor. Es natural que los niños sientan celos al tener que compartir el cariño de sus padres, por eso es bueno que tengas una conversación con tu hijo o hija, y le dejes en claro que jamás dejarás de amarle. También debes demostrárselo día a día, procura cultivar su seguridad y autoestima para prevenir problemas.
  • Respeta sus pertenencias y sus tiempos. Ya es difícil que los niños se adapten a una nueva familia, no es necesario exigirles que compartan absolutamente todo con sus nuevos hermanos. Es mejor que nazca de ellos.

Consejos para establecer vínculos sanos entre los hermanastros

  • Amor y comprensión para todos. Nunca dejes de querer y apoyar a tu hijo o hija, ni permitas que la nueva familia sea una excusa para que se sienta abandonado. Y de la misma manera que le brindas todo tu cariño, intenta dárselo a tu hijastro o hijastra, pues aunque no compartan lazos de sangre, son una familia y pueden compartir grandes momentos.
  • Haz que las reglas se cumplan. Desde el principio, tanto tú como tu pareja deben establecer que cosas pueden hacerse y cuales no dentro de casa, para que ningún niño quiera pasar por encima del otro. Es muy importante que aprendan a respetarse entre ellos, que respeten sus pertenencias y eviten hacerse daño por tonterías como los celos.
  • Evita las comparaciones. Cada persona es especial a su manera y es algo que debemos inculcar en los más pequeños. Puede que haya diferencias entre hermanastros, que a uno le vaya mejor en las cosas de las que el otro no disfruta y viceversa. Ser distintos está bien y cada uno debe sentirse apoyado por la familia, sin importar sus errores o sus habilidades.
  • Procura que haya igualdad. Si deseas formar una familia realmente saludable, debes tener en cuenta que ahora tienes que pensar en alguien más que tu hijo o hija. Privilegios como regalos, postres o momentos de diversión, deben ser brindados de manera equitativa. Cuando uno de los niños es mimado de más, se corre el riesgo de que el otro se sienta desplazado o celoso.
  • Marca los límites con tu pareja. Ahora tienen la responsabilidad compartida de criar a chicos maravillosos, pero tal vez haya asuntos que deban resolver por separado con sus respectivos hijos. Si es así, pónganse de acuerdo desde el principio. Si surge algún malentendido, lo más recomendable es que cada uno de ustedes prefiera corregir al hijo que le corresponda.
  • Establece responsabilidades equitativas. Si tu hijo o hija tiene la obligación de mantener su habitación en orden, su hermanastro o hermanastra debe hacerlo también. Por eso ambos padres tendrán que colaborar para supervisar a los niños y asegurar que cumplan con sus tareas. De esta manera, ninguno sentirá que está esforzándose más que el otro.
  • Abre las vías de comunicación. Nunca olvides que los problemas se resuelven hablando y es primordial que los hermanastros lo comprendan, antes de llegar a los golpes o la violencia verbal. Enséñales a resolver cualquier malentendido expresando como se sienten y tratando de ponerse en los zapatos del otro.

La convivencia entre niños de familias diferentes no tiene que ser una pesadilla. Con amor, tolerancia y comunicación, podrán entenderse y apreciar las cualidades del otro. Y cuando menos lo esperes, podrían considerarse como verdaderos hermanos.

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