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¿Qué hacer si mi hijo hace bullying? – (Guía para ayudar a niños problemáticos)

Mucho se ha hablado del bullying y sus nocivos efectos sobre niños y adolescentes, que a temprana edad deben enfrentarse con la violencia y el rechazo de sus compañeros. Siempre es doloroso saber que un hijo o una hija, ha pasado por esta difícil situación en el colegio. No obstante las cosas cambian cuando te enteras de que él o ella, pueden ser los abusadores.

En un caso como este, es muy importante aprender a detectar y corregir comportamientos violentos en los chicos, no solo para impedir que le ocasionen un daño irreparable a cualquiera de sus compañeros. Sino también para impedir que destrocen su futuro. A continuación, nos informaremos sobre como podemos reconocer a un bully y cual es la mejor manera de brindarle ayuda.

Aprende a reconocer las señales

No es fácil como padre o madre, aceptar que un hijo puede ser responsable de lastimar a otros. Sin embargo si sospechas que tu hijo o tu hija, pueden estar comportándose inadecuadamente, no le restes importancia. Presta mucha atención a las señales que te pueden ayudar a confirmarlo.

  • Falta de empatía. Los niños que acosan son incapaces de ponerse en la piel de sus víctimas, de imaginar como se sienten, que es lo que necesitan o lo que están pensando. Este es el principal motivo de que molesten a otro sin pensar en las consecuencias, y el indicativo más urgente de que necesitan ayuda.
  • Manipulación y chantaje. Constantemente recurren a las amenazas y la coacción para obtener lo que quieren. No todos los chicos que hacen bullying recurren a la violencia, algunos impulsan a sus compañeros a ejercer presión sobre la víctima para doblegarla, o bien, amenazan con aislarla o ridiculizarla si está no cumple con su voluntad.
  • Intolerancia. Los abusadores rechazan cualquier ideología o comportamiento que no coincidan con el ambiente en que han sido criados. Por eso es común que se metan con niños que muestren intereses poco usuales, sean distintos en aspecto físico al promedio o provengan de familias que, a diferencia de la mayoría en un lugar determinado, tengan una religión o perfil político distinto.
  • Sentimientos de superioridad respecto a otros niños. Otra señal notoria en chicos abusadores, es escucharlos hablar de manera desdeñosa sobre sus amigos y compañeros. Algunos padres podrían restarle importancia a este hecho, justificándolo al decir que sus hijos tienen una fuerte personalidad. Cuidado, porque la discriminación y la prepotencia no tienen justificación.
  • Necesidad de mandar sobre los demás. Normalmente están acostumbrados a que los demás hagan lo que ellos digan, incluso sus padres y puede que hasta los maestros. No todos los adultos tienen la paciencia o voluntad para contradecir a niños y niñas rebeldes, en especial cuando ya han mostrado comportamientos explosivos.
  • Presencia de impulsos y caprichos. Una de las características del bullying, es actuar sin medir las consecuencias, por lo que no es de extrañar que los abusadores lleguen a extremos graves si no hay una intervención a tiempo. Los niños que son más propensos a lastimar a otros, constantemente también son caprichosos, manifestando su frustración por medio de rabietas cuando no consiguen lo que quieren.
  • Uso de la violencia como solución a los problemas. No es normal que los niños se peleen o lastimen a otros cuando surge un desacuerdo, por más que algunas personas traten de hacerlo ver como “cosas de chiquillos”. Toda alerta de violencia es una llamada de atención que debemos responder; pero si tu hijo o tu hija han tenido varias, definitivamente hay algo que debes arreglar.
  • Necesidad de tener la razón siempre. Nunca quieren aceptar que se han equivocado o que hay otros niños que los pueden superar en ciertos aspectos. En su obstinación rechazarán cualquier evidencia que les demuestre que han cometido un error e insistirán en hacer las cosas a su manera, sin importar por sobre quien tengan que pasar.
  • Incapacidad de asumir responsabilidades. Uno de los mayores problemas de niños y niñas que practican el acoso, es su resistencia a admitir el daño que le hacen a sus víctimas, llegando a echarle la culpa a otros, tratar de negarlo o incluso, insistir en que los afectados se lo merecen por los motivos más absurdos.

Si has reconocido una o más de estas señales en tu hijo o hija, tendrás que prepararte para sostener una serie conversación e iniciar un proceso de intervención.

¿Por qué mi hijo hace bullying?

La violencia física y psicológica que infligen los niños, es un pedido desesperado de ayuda que puede obedecer a varios factores. El más frecuente, es que se hayan visto expuestos a malos ejemplos desde casa: un hermano mayor que los trata de la misma manera, padres que hostigan o pelean entre ellos.

No obstante, tampoco hay que descartar el hecho de que estén usando el bullying para enfrentar otros problemas, como un divorcio, la falta de atención en casa o algún trastorno que no ha sido diagnosticado. Los chicos aquejados de Déficit de Atención con Hiperactividad por ejemplo, pueden ceder a impulsos violentos debido a su condición.

Como padres, no es demasiado importante preguntarse que hicieron mal, sino enfocarse en conseguir apoyo profesional.

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Reconoce los errores y esfuérzate por repararlos

El primer paso para ayudar a un niño bully, es abrir las vías de comunicación para intentar explicarle que sus acciones tienen consecuencias y que no hay ninguna razón por la que deba sentirse superior a los demás, pues lastimar a quienes no pueden defenderse no hará que él o ella sea más fuerte.

Lo siguiente es hacerle saber ante todo, que lo que ha hecho está mal y que de ahora en adelante, será supervisado por sus padres y maestros para asegurar que dicho comportamiento no se repita. Es importante además, explicarle las medidas a las que se enfrenta en caso de seguir actuando impulsivamente, como la expulsión de su centro escolar y en casos más graves, las medidas legales que podría acarrearle a su familia.

El paso más difícil como padre o madre de un chico acosador, es buscar a la víctima y a sus padres para disculparse por todo lo que su conducta ha provocado. No obstante es indispensable que lo hagan, para enseñarle a enfrentar sus problemas con humildad y madurez.

Finalmente, lejos de imponer castigos, es primordial buscar una solución para erradicar la violencia desde la raíz; un aspecto en el que tanto los padres o tutores como los maestros, tendrán que colaborar mutuamente.

Busca ayuda

El proceso de rehabilitación para niños y niñas acosadores puede ser largo y doloroso, dependiendo de los motivos que los hayan orillado a ser tan crueles. Estas son las acciones que deberías llevar a cabo para que tus esfuerzos rindan frutos.

  • Tener más comunicación en casa. No hay que juzgar a los chicos, a pesar de estar conscientes de que lo hicieron está muy mal. En esta etapa más que nunca, deben sentir que cuentan con el amor y la comprensión de su familia, para que puedan reconocer las equivocaciones que cometieron. Padres e hijos deben hablar con frecuencia y libertad.
  • Buscar el apoyo de un profesional. En primera instancia, psicólogos y terapeutas infantiles son los más indicados para tratar con los bullies. Por medio de terapias especiales y ayudándolos a comprenderse mejor a ellos mismos, lograran canalizar su violencia en actividades más constructivas y promoverán su empatía hacia los demás.
  • Asumir los errores que existen en casa. Si el comportamiento violento ha sido aprendido en el hogar, lo más saludable es tomar una terapia en familia para limar asperezas, ya sea entre padres, hermanos o padres e hijos. No hay que perder de vista que los niños son un reflejo de sus mayores: el ejemplo que les demos definirá sus vidas.
  • Pedir la supervisión de maestros en la escuela. Es fácil creerle a un bully cuando dice estar arrepentido, pero recuerda que muchos están acostumbrados a mentir y manipular para salirse con la suya. Por eso es necesario que exista una supervisión constante en la escuela, para proteger a las víctimas potenciales y enseñar a los acosadores que realmente van a tener que cambiar para mejor.
  • Descartar trastornos mentales o psicológicos. Como ya mencionamos antes, hay condiciones con las que los niños no saben como lidiar solos. Nunca está de más una visita al médico si sospechas algún trastorno como la bipolaridad o la hiperactividad, que haga que tu hijo ceda a los impulsos.

Y tú, ¿has tenido alguna vez experiencias con niños o niñas problemáticos?

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