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Las abejas para niños: cómo viven y por qué visitan las flores

Cuando una abeja se posa sobre una flor, puede estar buscando alimento y, al mismo tiempo, transportar polen. Pero no todas las abejas son iguales: algunas viven en grupos numerosos y otras construyen sus nidos sin ayuda de una colonia. Conocer sus características permite observarlas sin molestarlas y comprender por qué muchas plantas reciben sus visitas.

¿Cómo es el cuerpo de una abeja?

Las abejas son insectos. Tienen el cuerpo dividido en cabeza, tórax y abdomen, seis patas y dos antenas. Las abejas adultas presentan normalmente dos pares de alas. No son pequeñas aves: son animales invertebrados y sus alas, patas y órganos tienen otra organización.

Con las antenas perciben señales de su entorno. En la cabeza se encuentran los ojos y las piezas de la boca que les permiten alimentarse. En muchas especies, las hembras poseen pelos o estructuras que ayudan a transportar el polen. Sin embargo, no todas las abejas tienen exactamente el mismo tamaño, color o forma de recogerlo.

¿De qué se alimentan y por qué visitan flores?

Muchas abejas adultas buscan néctar, un líquido azucarado de algunas flores, y recolectan polen, que sirve como fuente importante de nutrientes para las crías de numerosas especies. En las abejas melíferas, parte del néctar recolectado se transforma y almacena como miel, pero eso no significa que todas las especies de abejas produzcan miel aprovechada por las personas.

Cuando una abeja entra en una flor, algunos granos de polen pueden quedar pegados a su cuerpo y llegar después a otra flor compatible. Este traslado forma parte de la polinización. En determinadas plantas con flores, la polinización permite que posteriormente ocurra la fecundación y se formen semillas y, en muchos casos, frutos. La abeja busca recursos para vivir: transportar polen entre flores no es una tarea que realice por obligación o por ayudar conscientemente a las personas.

No todas las plantas dependen de las abejas. Algunas reciben polen transportado por el viento u otros animales, y no todas las visitas de una abeja terminan en una polinización eficaz. Aun así, las abejas son polinizadoras importantes de numerosas plantas silvestres y cultivadas.

Abejas sociales y abejas solitarias

Las abejas melíferas, conocidas por formar colonias donde se almacena miel, son un ejemplo de abejas sociales. En esas colonias hay una reina que pone huevos, numerosas obreras que realizan tareas distintas y machos con funciones reproductivas. Los abejorros también forman colonias en varias especies, aunque su organización y duración no son idénticas a las de las melíferas.

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En cambio, muchas otras especies son solitarias. Una hembra puede preparar por sí sola pequeñas celdas en el suelo o en cavidades, abastecerlas con alimento y depositar allí sus huevos. Eso no quiere decir que jamás se acerque a otra abeja: «solitaria» se refiere a que no desarrolla una organización de obreras y reina como la de una colonia social.

Por tanto, la frase «todas las abejas viven en colmenas y hacen miel» es falsa. Su diversidad es mucho mayor que la imagen habitual de un panal.

¿Las abejas siempre pican?

No. La capacidad de picar y la manera de defenderse varían entre especies e individuos. Los machos de las abejas no tienen aguijón y algunas especies tienen aguijones reducidos que no permiten picar de la forma habitual. Una abeja no pica porque sea «mala» ni porque quiera castigar a alguien: en ciertas situaciones, un individuo puede defenderse si se siente atrapado o si su colonia está amenazada.

Para observarlas con seguridad, evita tocar abejas y flores que estén ocupadas por ellas, no acerques el rostro a los insectos y nunca te acerques a nidos o enjambres. Si se observa una concentración de abejas en un lugar de paso, corresponde avisar a un adulto responsable y mantener la distancia, no intentar moverla.

Actividad de observación a distancia

Desde una ventana, una banca alejada o un camino seguro, elige una zona con plantas en flor. Observa unos minutos sin acercarte a los insectos ni tocar las flores. Registra: lugar general, momento del día, tipo o color de flor y número de visitas que puedes distinguir. Si no estás seguro de que un insecto sea una abeja, escribe «insecto no identificado». No es necesario fotografiarlo ni seguirlo.

Ejemplo inventado de registro: «Jardín escolar, media mañana. En flores amarillas vi dos visitas de insectos que parecían abejas y una mariposa. En flores blancas no distinguí visitas». Son datos ficticios para aprender a anotar observaciones: no prueban cuántas abejas existen en ese jardín.

Preguntas con respuestas explicadas

  1. ¿Cuántas patas tiene una abeja adulta? Seis. Es una característica de los insectos, que además poseen cabeza, tórax y abdomen.
  2. ¿Todas las abejas viven en colmenas? No. Muchas especies son solitarias y preparan sus propios lugares de cría.
  3. ¿Qué suelen buscar en las flores? Néctar y polen, recursos que contribuyen a su alimentación o a la de sus crías.
  4. ¿Qué transportan durante la polinización? Polen. Al llevarlo a una flor compatible, pueden favorecer el proceso reproductivo de la planta.
  5. ¿Toda abeja que se acerca a una flor la poliniza eficazmente? No necesariamente: depende de si transporta y deposita polen adecuado.
  6. ¿Qué haces si descubres un nido cerca del área de observación? Te alejas sin tocarlo y avisas a un adulto. Observar no requiere aproximarse a un nido.

Texto educativo: Aureliano Vargas.

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