Nunca me habían interesado tanto los espejos, hasta que mamá trajo aquel tan extraño de la tienda de antigüedades. Lo colocó en el recibidor con su marco que formaba extrañas figuras y dijo que se veía precioso. A mí no me o pareció al principio, así que seguí jugando con mi pelota. Pero luego… luego me pareció que sí, que sí que se veía bonito. Además, el reflejo de uno se veía realmente gracioso cada vez que pasaba frente a aquella cosa...
Categoría -Ocio y Entretenimiento
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Hubo una vez una zorra que invitó a una cigüeña a cenar en su casa. La zorrita vivía en una madriguera y, haciendo como que quería quedar bien con su plumífera vecina, comenzó a insistir en que se presentara esa noche para degustar con ella todo tipo de manjares y sabrosos postres. —Voy a preparar todo lo que a usted le gusta señora cigüeña —dijo ella zalameramente—, incluida una sopa exquisita que seguramente la hará entrar en calor. Ya verá...
Todas las mañanas apenas salía el sol, el gallo asomaba desde el gallinero para despertar a todos los que vivían en la granja. Este animal desde siempre había sido conocido por su potente voz, cosa por la cual era el orgullo del granjero. Gracias a su canto, las personas de la casa grande podían levantarse a buena hora y aprovechar estupendamente el día, así como los animales podían hacer también sus faenas desde temprano. Solo había uno que no...
En el capítulo anterior de las aventuras de Simbad, leímos como nuestro protagonista quedaba encerrado en un valle poblado de serpientes, del que logró escapar con grandes riquezas gracias a su astucia y optimismo. Volvió el carguero Simbad pues, a la casa de su homónimo, esperando escuchar más aventuras que le permitieran descubrir como se había hecho tan rico. Como de costumbre, comieron y bebieron amenamente, y después el antiguo marinero...
El arroz es una de las comidas más ricas y nutritivas que se pueden consumir, y desde luego, también de las más comunes en la mayoría de los hogares. Tú mismo debes haberlo comido ya innumerables veces. Sin embargo, tal vez no sepas que sus granos son los más difíciles de recolectar, pues crecen en hebras largas y están recubiertos por un pequeño capullo, que hay que abrir cuidadosamente con las manos a fin de obtener su fruto. En tiempos...
Había una vez una niña muy pobre que se quedó sin nadie en el mundo. Su madre acababa de morir y ella se tenía que vestir con harapos, e ir con los pies descalzos. Por fortuna, una buena y anciana señora se apiadó de ella y la adoptó como si fuera su hija. Esta era una viuda con mucho dinero, que tan pronto como hubo acogido a la pequeña, fue a comprarle ropa y zapatos. Lo primero que la chiquilla vio al entrar en la zapatería, fueron unos...
Martín siempre iba a pasar los veranos a la casa de campo de sus abuelos, un lugar muy viejo y grande, donde su mamá había vivido durante toda su infancia. Los alrededores estaban llenos de campos verdes, donde algunos campesinos llevaban a sus animales a pastar de vez en cuando. Y muy cerca de la casa, también había un pozo muy profundo. Sin embargo, hacía muchos años que no sacaban agua de ahí. No era necesario en esos tiempos y además, sus...
Hubo una vez un zapatero que era el más feliz haciendo su trabajo. Todos los días se levantaba con el alba para abrir su humilde negocio y elaborar o reparar los zapatos que le llevaba la gente. Aunque su oficio apenas y le daba para vivir con lo justo cada día, él siempre hacía las cosas con alegría, por qué sabía que no necesitaba de mucho para estar contento. Con tener buena salud, comida y un techo bajo el cual vivir, le bastaba para...
Hubo una vez una liebre que tuvo que escapar a toda prisa por el campo, pues un águila voraz iba tras ella. La liebre llegó exhausta hasta el refugio de un pequeño escarabajo a quien le pidió ayuda. Y a pesar de su diminuto tamaño, el insecto salió para hablar ante el ave y pedirle que dejara ir a su amiga. —Perdónale la vida, por favor —le dijo—, ella aún es joven y tiene todo un camino por delante. Seguro puedes encontrar una presa más...
En nuestra última aventura, vimos como Simbad llegaba hasta una isla que no era más que una ballena dormida en el océano. Aquella experiencia por poco lo hacía morir en el mar, pero nuestro héroe consiguió volver a casa cargado de tesoros. Al día siguiente de haber escuchado aquella historia, el carguero Simbad (hay que recordar que aquel humilde hombre se llamaba igual que él), volvió a su residencia para seguir escuchando sobre sus aventuras...

