Dicen que en tierras guatemaltecas, existe un espíritu tan extraño como temible, que a pesar de su apariencia inofensiva y su dulce voz, es toda una amenaza para las muchachas bonitas. Se trata del Sombrerón, un hombrecito al que nunca se le puede ver el rostro debido al enorme sombrero que lleva en la cabeza y tapa por completo sus facciones. Eso sí, se lo puede reconocer por qué siempre va sobre una mula pequeña y carga una guitarra al hombro...
Categoría -Ocio y Entretenimiento
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Había una vez un rey que siempre estaba al tanto de todo lo que ocurría en su reino, nada escapaba de su conocimiento. De cualquier cotilleo él siempre se enteraba antes que sus criados, conocía los nombres de todos sus habitantes y siempre sabía lo que debía hacerse para resolver los problemas. Todos lo tenían por un hombre sabio. Su Majestad tenía una costumbre muy particular que intrigaba a sus servidores. Cada noche después de cenar, cuando...
Todo niño bueno sabe que pocas cosas son tan sagradas como la hora de dormir, pues a sus padres les importa que ellos tengan un buen descanso para poder jugar e ir a la escuela como de costumbre. Por eso es muy grave cuando un niño no se duerme a la hora indicada. Y en esas ocasiones, en que los chiquillos desobedientes insisten en permanecer despiertos hasta tarde, no hay más remedio que hablarle a la criatura que se esconde bajo la cama. ¿No...
Por el bosque, paseaba un lobo hambriento que hace días no había probado bocado. Como era invierno, muchas presas se habían escondido en sus madrigueras para estar a salvo del frío, manteniendo sus reservas de comida a salvo bajo tierra. Tampoco podía cazar pájaros, puesto que estos habían hecho sus nidos en las ramas más altas y él no sabía trepar árboles. Así que el lobo vagó, famélico, hasta acercarse a los límites del bosque, donde había una...
Hubo una vez un cuervo que, descontento como estaba consigo mismo, se pasaba todos los días mirando con anhelo y envidia hacia un precioso estanque donde solía nadar un cisne. Esta magnífica ave poseía un plumaje blanco como la nieve y tan suave y esponjado, que no importaba cuanto se sumergiera en el agua, siempre permanecía seco e impecable. —¡Qué injusto es que un animal como ese tenga plumas tan hermosas! —graznaba el cuervo para sí mismo—...
Durante nuestra última historia sobre Simbad, nos enteramos de como aquel rico comerciante adquirió grandes riquezas y como, con gran humildad, invitó a comer a un humilde carguero que se llamaba igual que él, para contarle sus grandes aventuras. —Es cierto que provengo de una familia con gran fortuna —le dijo él mientras comían de los manjares de su banquete—, aunque ni de lejos era tan grande como la que posea hoy. El día que mi padre murió me...
Cuentan que hace mucho tiempo, el viento se enamoró de una hermosa princesa que era hija del poderoso cacique de una tribu, que vivía en lo más profundo del bosque. La muchacha era tan hermosa que tenía pretendientes por decenas, a los que deslumbraba con su rostro suave y sus ojos como estrellas. Sin embargo ella no hacía caso a ninguno. Y tampoco al viento. Enojado, este comenzó a soplar de una manera terrible, de tal manera que formó un...
La época navideña siempre llenaba de gran emoción a todos los niños de la ciudad. Pero no a Cecilia, quien tomada de la mano de su madre, la veía hacer compras navideñas para preparar la cena y obsequiar a cada miembro de la familia. El centro comercial estaba lleno de rebosar de personas que como siempre, dejaban los preparativos de las festividades a última hora. Su mamá la llevó a que se hiciera una foto con el Santa Claus que estaba sentado...
Hubo una vez hace mucho tiempo, una hermosa princesa que era la hija única de un rey poderoso, por lo cual estaba muy mimada y consentida. Su padre le permitía darse todos los caprichos que se le antojaban y esto la había hecho convertirse en una jovencita muy superficial, que carecía de buenos sentimientos. Un buen día, el soberano le obsequio una pelota hecha de oro puro, con la cual ella quedó fascinada. Salió al jardín para jugar con ella...
No había muchas personas que se atrevieran a subir por la colina que se levantaba al final de la Calle de los Narcisos, un sendero muy apacible dentro de un suburbio donde casi todas las familias tenían hijos de entre diez y quince años. Esto por supuesto, facilitaba que muchos de ellos se reunieran para jugar en las calles, pues sus padres se conocían y no veían ningún problema en dejarlos salir. Lo que más llamaba la atención de los infantes...

