En nuestra historia anterior sobre Simbad, vimos como el valiente marinero naufragaba de nuevo y se enfrentaba al Viejo del Mar, una espantosa criatura que lo tuvo esclavizado por días. Aquella mañana, el carguero (que se llamaba igual que él, por si lo habías olvidado), volvió a presentarse en su residencia de buen ánimo. Simbad lo recibió con los brazos abiertos y una vez más se sentaron a la mesa a almorzar juntos. —Supongo que estarás...
Etiqueta -Cuentos sobre Valentía, valor, coraje, audacia, intrepidez, osadía
En esta sección de Cuentos Cortos para Niños de Valentía, encontrarás cuentos que permiten a los maestros y padres, inculcar este valor en los pequeños en la escuela y el hogar de forma entretenida.
Antes que nada debes saber que la valentía es un valor muy importante que consiste en enfrentar nuestros miedos y atrevernos a hacer cosas de las que no éramos capaces.
Ejemplos:
-Aprender a nadar aunque tengas miedo al agua.
-Defender a un animal que está siendo lastimado.
-Reconocer delante de los demás cuando se ha hecho algo malo.
A la valentía frecuentemente también se le llama: valor, coraje, audacia, intrepidez, osadía.
¡Esperamos que disfrutes nuestros Cuentos Infantiles Cortos de Valentía!
Cuentan los mitos mexicanos que hace mucho tiempo, la Tierra estaba envuelta en una total oscuridad, pues no existía un sol que alumbrara y diera calor a los seres vivos. Dándose cuenta de esto, los dioses decidieron reunirse en la gran ciudad de Teotihuacán, que estaba en el cielo. Había entre los hombres un lugar que era como la sombra de este paraíso, con sus grandes pirámides y amplias calles de piedra, al que le pusieron el mismo nombre...
En nuestra aventura anterior, vimos como Simbad lograba escapar de las cavernas en las que lo habían encerrado junto a su fallecida esposa. Quedaban todavía historias por contar al carguero pobre, que como ya se había hecho costumbre, acudió al siguiente día para comer con él y escuchar sus relatos. Una vez que hubieron terminado su opulento almuerzo, Simbad comenzó a hablarle sobre el quinto de sus viajes. —Me había cansado de nuevo de la vida...
Había una vez un rey que se había casado con una hermosa mujer, la cual le dio una bella hija. Pero la reina enfermó gravemente tiempo después y antes de morir, le hizo prometer a su esposo que solo se volvería a casar con una mujer que fuera más bonita y virtuosa que ella. El soberano pues, empezó a buscar por todos los rincones del reino a una chica que igualara la belleza y dones de su difunta esposa, sin encontrarla. Mientras tanto, su hija...
El niño entró en el ático polvoriento sin hacer demasiado ruido. Sus padres le habían prohibido subir hasta allí, aludiendo a que el lugar se encontraba muy sucio y era fácil que alguien como él se quedara encerrado. Pero eso no le importó. Encendió su linterna y se puso a buscar alguna cosa interesante entre las cajas abandonadas que poblaban la estancia. Lo encontró en un rincón, justo bajo la única ventana circular que dotaba con algo de luz...
Había una vez un pastorcito que tenía un enorme rebaño de terneros, a los cuales todos los días llevaba a pastar a las montañas. Allí, había verdes praderas en las cuales a ellas les gustaba jugar y comer. Pero su amo tenía que estar todo el tiempo muy pendiente de ellas, pues era fácil que se perdieran. Las montañas estaban llenas de pasadizos de rocas y rincones en los que una oveja distraída podría caer y perderse. Aunque sus padres le habían...
Un león salvaje, harto de que los hombres le dieran caza, decidió emigrar a tierras muy lejanas para vivir tranquilo. Al cabo de un tiempo logró tener un hijo, que creció hasta convertirse en un cachorro muy inquieto. Un día le preguntó a su padre, quien ya era muy anciano, si ellos eran naturales de esa tierra en la que habitaban. —No, hijo mío. Venimos de una tierra distinta, la cual abandoné para quedarme aquí. El leoncillo le preguntó porqué...
Durante nuestra aventura anterior, vimos que Simbad había naufragado en una isla perdida en donde peleó con un gigante, el aterrador Polifemo. Así fue como se lo relató a aquel pobre carguero, que ahora acudía todos los días a su casa para escuchar sus historias, comer en su mesa y recibir grandes muestras de su generosidad en forma de monedas de oro. Aquella tarde, Simbad tenía otra gran proeza que relatarle y el carguero no podía esperar para...
En el capítulo anterior de las aventuras de Simbad, leímos como nuestro protagonista quedaba encerrado en un valle poblado de serpientes, del que logró escapar con grandes riquezas gracias a su astucia y optimismo. Volvió el carguero Simbad pues, a la casa de su homónimo, esperando escuchar más aventuras que le permitieran descubrir como se había hecho tan rico. Como de costumbre, comieron y bebieron amenamente, y después el antiguo marinero...
En nuestra última aventura, vimos como Simbad llegaba hasta una isla que no era más que una ballena dormida en el océano. Aquella experiencia por poco lo hacía morir en el mar, pero nuestro héroe consiguió volver a casa cargado de tesoros. Al día siguiente de haber escuchado aquella historia, el carguero Simbad (hay que recordar que aquel humilde hombre se llamaba igual que él), volvió a su residencia para seguir escuchando sobre sus aventuras...

