Adaptación abreviada y original en español de la novela Peter and Wendy (1911), de J. M. Barrie. Relato para lectores de 8 a 11 años. No es el texto íntegro de la novela.

Índice
El niño de la ventana
Wendy Darling vivía en Londres con sus padres y sus hermanos menores, John y Michael. Por las noches les contaba historias antes de dormir. Los tres compartían una habitación, y Nana, una perra grande y cuidadosa, vigilaba sus juegos y sus horas de descanso.
Una noche, algo extraordinario ocurrió en ese cuarto. Un muchacho entró volando por la ventana para recuperar su sombra, que había quedado allí durante una visita anterior. Buscó por los muebles, encontró la sombra y trató de colocársela sin éxito. Wendy despertó con el ruido. En vez de huir, habló con el desconocido y terminó cosiéndole la sombra a los pies.
El chico se llamaba Peter Pan. Decía vivir en Nunca Jamás, una isla de aventuras donde los niños perdidos jugaban lejos de sus familias y él no tenía intención de crecer. A su alrededor revoloteaba Tinker Bell, un hada diminuta cuya voz sonaba como campanillas. Peter había escuchado las historias de Wendy desde el exterior y deseaba que se las contara también a sus amigos.
Wendy sintió curiosidad por aquel lugar, aunque le preocupaba abandonar su casa. Peter insistió en que podría regresar y le mostró cómo volaba. Despertaron a John y Michael; los tres hermanos probaron a elevarse, pero no lograron hacerlo hasta recibir un poco de polvo de hada. Cuando por fin se sostuvieron en el aire, salieron con Peter por la ventana. Sus padres, que acudieron alertados por Nana, llegaron demasiado tarde para detenerlos.
El vuelo fue largo. Al principio Wendy admiró los tejados que quedaban abajo y el cielo que parecía no terminar nunca. Después aparecieron el cansancio y las dudas. Peter, acostumbrado a viajar sin pensar en el día siguiente, no siempre recordaba que sus acompañantes necesitaban descansar. Wendy comprendió que una aventura podía ser maravillosa y, al mismo tiempo, peligrosa.
La isla de Nunca Jamás
Cuando la isla estuvo cerca, descubrieron bosques, una laguna y un barco pirata. Peter les habló de su enemigo, el capitán Garfio, que había perdido una mano en un enfrentamiento con él. Un cocodrilo se había comido aquella mano y también había tragado un reloj; desde entonces, el sonido de sus tictacs anunciaba que el animal andaba cerca. Garfio temía escucharlo.
Un disparo procedente del barco separó a los viajeros. Peter se perdió por un momento entre las nubes, John y Michael descendieron por otro lado y Wendy quedó siguiendo a Tinker Bell. El hada estaba celosa de la atención que Peter prestaba a la visitante. Al llegar al bosque, engañó a los niños perdidos para que creyeran que Wendy era un ave peligrosa. Uno de ellos lanzó una flecha, y Wendy cayó.
Los muchachos se asustaron al darse cuenta de que habían atacado a una niña. Cuando Peter regresó, descubrieron que Wendy seguía viva: la flecha había chocado con un pequeño adorno que él le había regalado y que ella llevaba colgado al cuello. Tinker Bell tuvo que responder por su engaño. Wendy necesitaba recuperarse, así que los niños construyeron una pequeña casa alrededor de ella hasta que pudo levantarse.
Pronto llegaron también John y Michael. Peter condujo a todos a su refugio, una vivienda escondida bajo la tierra a la que se entraba por troncos huecos. Allí los niños perdidos compartían comidas, juegos y expediciones. Wendy les contaba cuentos, remendaba ropa y procuraba que no olvidaran la hora de dormir. Le divertía tener un lugar en el grupo, aunque a veces le pesaba que esperaran de ella tantas tareas de adulta.
Los días se llenaron de pequeñas aventuras. Conocieron rincones de la isla y escucharon historias sobre las sirenas de la laguna. Pero las amenazas tampoco eran imaginarias: los piratas vigilaban los caminos y Peter seguía buscando ocasiones de vencer a Garfio. John y Michael admiraban su valentía; Wendy empezaba a preguntarse cuánto tiempo llevaban fuera y qué sentirían sus padres al ver las camas vacías.
El deseo de regresar
Una noche, en la casa subterránea, Wendy contó su historia favorita: la de unos hermanos que se alejaban de casa y de una madre que continuaba esperándolos. Al relatarla, comprendió que estaba hablando de su propia familia. John y Michael se miraron preocupados. ¿Y si un día olvidaban su hogar? ¿Y si nadie los esperaba ya?
Wendy decidió que debían volver a Londres sin seguir aplazándolo. Sus hermanos estuvieron de acuerdo. Los niños perdidos, que también añoraban la idea de tener una familia, quisieron acompañarlos. Peter se disgustó: no comprendía por qué cambiar un mundo lleno de aventuras por otro donde había escuela, obligaciones y años que pasaban. Sin embargo, no los obligó a quedarse.
El grupo se preparó para partir. Entonces Garfio atacó por sorpresa a los aliados de Peter que vigilaban el bosque. Luego hizo sonar el tambor que los niños asociaban con la victoria de esos aliados. Engañados por la señal, Wendy, sus hermanos y los niños perdidos salieron del escondite mientras Peter permanecía abajo. Los piratas los atraparon. Los llevaron prisioneros a su barco. La partida hacia casa quedó interrumpida por un peligro mucho mayor que el que habían imaginado.
Garfio encontró una manera de entrar en el refugio de Peter y dejó veneno en una medicina que Wendy le había preparado. Cuando Peter despertó, Tinker Bell llegó para advertirle del secuestro. Al ver que él no creía que la bebida fuera peligrosa, el hada la tomó antes que él. Su luz comenzó a apagarse. Peter se desesperó y pidió a todos los niños que creían en las hadas que aplaudieran para ayudarla. Aquellos aplausos le devolvieron fuerzas. Salvados ambos del peligro, salieron a rescatar a sus amigos.
El rescate en el barco pirata
Peter alcanzó el barco por el agua. Mientras se acercaba, imitó el tictac del cocodrilo. Al oírlo, Garfio miró hacia la oscuridad, convencido de que su perseguidor de dientes enormes había regresado. Ese instante de miedo permitió a Peter subir sin que lo descubrieran.
En la cubierta, los prisioneros estaban atados y temían que Garfio les hiciera daño. Wendy procuraba que sus hermanos no perdieran la calma. Peter consiguió entrar en el camarote, encontró cómo soltar las ataduras de sus compañeros y organizó su salida. Antes de marcharse, decidió enfrentarse al capitán para que no volviera a perseguirlos.
Los niños recuperaron la libertad mientras Peter y Garfio combatían. El capitán, al verse vencido, subió a la borda y se arrojó al mar sin saber que allí lo esperaba el cocodrilo. No volvió a amenazar a Wendy ni a los otros niños. La lucha había terminado, aunque ninguno de los que estuvo prisionero olvidaría pronto el miedo que había pasado.
Peter tomó el mando del barco por un tiempo y los llevó hacia el camino de regreso. Wendy y sus hermanos deseaban volver a ver su habitación, a Nana y, sobre todo, a sus padres. Los niños perdidos querían conocer aquella casa de la que Wendy hablaba con tanto afecto.
La ventana que seguía abierta
En Londres, la señora Darling continuaba esperando. Dejaba abierta la ventana del dormitorio por si sus hijos conseguían volver algún día. Peter llegó antes que los demás y cerró la ventana con ayuda de Tinker Bell: quería que Wendy creyera que su madre la había dejado fuera y volviera con él a Nunca Jamás. Pero al ver a la señora Darling llorar por sus hijos, retiró la traba y se marchó.
Wendy, John y Michael entraron en su antiguo cuarto. Cuando su madre los encontró allí, apenas pudo creerlo; había soñado tantas veces con ese regreso que necesitó unos instantes para comprender que era real. Al reunirse también con su padre y Nana, los hermanos supieron que su ausencia había causado una preocupación inmensa.
Los niños perdidos llegaron después. Los Darling aceptaron recibirlos en su hogar. Peter, en cambio, rechazó la invitación de quedarse: si se instalaba allí tendría que estudiar, asumir responsabilidades y, tarde o temprano, convertirse en adulto. Él prefería seguir siendo un niño en Nunca Jamás. Wendy lo despidió con cariño, aunque comprendía que sus caminos ya no serían iguales.
Con el paso de los años, Wendy creció. Llegó a tener una hija llamada Jane, a quien también le narró las aventuras de Peter Pan. En la historia original, Peter seguía volviendo a buscar compañía para jugar, mientras quienes lo habían conocido de pequeños cambiaban con el tiempo. Así se cierra el viaje de Wendy: eligió regresar a una vida donde se puede crecer sin tener que olvidar las historias.
Seis preguntas de comprensión con respuestas
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¿Por qué entra Peter en la habitación de Wendy?
Respuesta: Vuelve a buscar su sombra perdida. Tras conocer a Wendy y descubrir que sabe contar historias, le propone que viaje a Nunca Jamás para narrárselas a los niños perdidos.
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¿Qué necesitan los hermanos para volar en esta adaptación?
Respuesta: Reciben polvo de hada. Antes habían intentado imitar a Peter sin conseguir elevarse, de modo que el polvo resulta decisivo en la salida.
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¿Qué provoca el peligro que sufre Wendy al llegar?
Respuesta: Los celos de Tinker Bell la llevan a engañar a los niños perdidos. Confunden a Wendy con un ave peligrosa, pero el adorno que lleva al cuello impide que la flecha le cause una herida grave.
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¿En qué momento decide Wendy volver a Londres y por qué?
Respuesta: Durante el cuento nocturno sobre los hijos ausentes. Al pensar en sus padres y en la posibilidad de olvidar el hogar, comprende que no desea seguir lejos de ellos.
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¿Qué dificulta el regreso y cómo se supera?
Respuesta: Garfio secuestra a Wendy y a los otros niños. Tinker Bell alerta a Peter, y este logra liberar a los prisioneros en el barco y poner fin a la amenaza del capitán.
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¿Por qué Wendy regresa a casa mientras Peter se queda en Nunca Jamás?
Respuesta: Wendy decide volver con su familia y aceptar que crecer es parte de su vida. Peter teme convertirse en adulto y elige continuar su existencia de aventuras. Sus decisiones son diferentes, aunque ambos se aprecian.
Actividad: ordena la aventura y explica una causa
Los siguientes sucesos están desordenados. Escribe sus letras en el orden correcto y elige el que explica por qué se interrumpió el regreso:
- Wendy, sus hermanos y los niños perdidos son capturados por los piratas.
- Wendy y Peter se conocen cuando él vuelve a buscar su sombra.
- Peter libera a los prisioneros y Garfio deja de amenazarlos.
- Wendy decide volver a Londres después de recordar a su familia.
- Los hermanos llegan a Nunca Jamás y conocen a los niños perdidos.
- Wendy se reúne con sus padres; Peter elige no quedarse.
Solución explicada
El orden es B → E → D → A → C → F. Primero ocurre el encuentro y el viaje; después, la vida en la isla hace que Wendy extrañe a su familia. La captura (A) interrumpe la partida decidida en D. Solo tras el rescate (C) pueden regresar y tomar sus distintas decisiones finales (F).
Obra original: Peter and Wendy (1911), de J. M. Barrie. Adaptación y actividades: Aureliano Vargas.

