Por Aureliano Vargas
El sistema circulatorio permite que la sangre recorra el cuerpo. El corazón la impulsa, los vasos sanguíneos la conducen y los pulmones participan al permitir que la sangre reciba oxígeno y libere dióxido de carbono. Para comprender el recorrido, imaginaremos un viaje que sale del corazón, pasa por los órganos y regresa.
Índice
Las partes principales del recorrido
El corazón es un órgano muscular que bombea sangre. Sus dos lados trabajan de manera coordinada: el derecho envía sangre hacia los pulmones y el izquierdo la impulsa hacia el resto del cuerpo. Las arterias llevan sangre que sale del corazón; las venas conducen sangre que regresa a él. Los capilares son vasos muy pequeños donde ocurre parte del intercambio de sustancias con los tejidos.
No es correcto enseñar que todas las arterias llevan sangre rica en oxígeno y todas las venas sangre pobre en oxígeno. La arteria pulmonar lleva sangre con menos oxígeno hacia los pulmones, mientras que las venas pulmonares devuelven sangre con más oxígeno al corazón. La diferencia entre arteria y vena es, principalmente, la dirección del flujo respecto del corazón.
Primer trayecto: del cuerpo a los pulmones
Las células del cuerpo utilizan oxígeno para obtener energía y producen dióxido de carbono. La sangre que regresa de muchos tejidos tiene menos oxígeno que antes. Entra al lado derecho del corazón por grandes venas. Pasa de la aurícula derecha al ventrículo derecho, que la bombea por las arterias pulmonares hacia los pulmones.
En los pulmones, el oxígeno del aire inspirado pasa a la sangre a través de estructuras muy pequeñas. Al mismo tiempo, parte del dióxido de carbono sale de la sangre y puede expulsarse al exhalar. Por eso no debemos decir que el corazón «fabrica» oxígeno: el oxígeno procede del aire que respiramos.
Segundo trayecto: de los pulmones a todo el cuerpo
La sangre con mayor cantidad de oxígeno vuelve al corazón por las venas pulmonares. Entra en la aurícula izquierda, pasa al ventrículo izquierdo y sale por la arteria aorta hacia otros órganos. A través de vasos cada vez más pequeños llega a zonas donde entrega oxígeno y nutrientes. Después vuelve hacia el corazón y el recorrido continúa.
El corazón no espera a que termine un viaje para iniciar otro: late continuamente y mantiene circulando la sangre. Las válvulas dentro del corazón ayudan a que avance en la dirección adecuada. Los pulmones no empujan la sangre por todo el cuerpo; el bombeo lo realiza el corazón.
¿Qué transporta la sangre?
Entre otras sustancias, la sangre lleva oxígeno, nutrientes y dióxido de carbono. Los glóbulos rojos contienen hemoglobina, una sustancia que ayuda a transportar oxígeno. Los demás componentes de la sangre realizan otras funciones importantes, como defendernos de microorganismos o colaborar cuando una herida necesita dejar de sangrar.
Para cuidar la salud en general es útil moverse de forma adecuada a la edad, descansar y seguir hábitos de alimentación variados. No hace falta tomar el pulso ni realizar pruebas físicas intensas para entender este tema. Si una actividad produce mareo o molestias, se interrumpe y se avisa a un adulto.
Actividades con solución
1. Ordena el viaje de la sangre
Coloca estas etapas en orden empezando por la sangre que regresa del cuerpo: A) pulmones; B) lado derecho del corazón; C) lado izquierdo del corazón; D) tejidos del cuerpo.
Respuesta: B → A → C → D. Después de D la sangre vuelve al lado derecho y comienza otro recorrido. Las flechas muestran el orden, no la forma real de los órganos.
2. Verdadero o falso
- Las arterias siempre transportan sangre con mucho oxígeno.
- Las venas llevan sangre hacia el corazón.
- En los pulmones la sangre puede recibir oxígeno.
- El corazón impulsa la sangre hacia los pulmones y hacia el resto del cuerpo.
Respuestas: 1 falso: la arteria pulmonar es una excepción a esa idea; 2 verdadero; 3 verdadero; 4 verdadero.
3. Explica con tus palabras
¿Por qué necesitamos tanto al corazón como a los pulmones para llevar oxígeno a las piernas?
Respuesta esperada: los pulmones permiten que el oxígeno entre a la sangre, y el corazón bombea esa sangre hacia las piernas por los vasos sanguíneos.
Un buen repaso consiste en contar el recorrido en voz alta sin saltarse el regreso al corazón. La circulación es un circuito continuo y no un camino que termina cuando llega al pie o a la mano.

